Con la queja a otra parte…

La queja continua termina siendo muy dañina para el que las emite y muy desagradable y cansina para nuestro entorno. No siempre todo puede estar a nuestro gusto o sernos favorables, pero la queja, lejos de solucionar las cosas, incide en la parte negativa de la situación, la incrementa, la remueve, pone el problema en el centro de nuestra atención. La queja, en lugar de distanciarnos del problema, lo acrecienta y “le echa leña” desde una actitud de víctimas pasivas.

quejas

Cuando nos quejamos simplemente asumimos un papel pasivo hacia lo que pasa, optando por regodearnos. Esto no ayuda a solucionar el problema ni a sentirnos bien. Ante un problema existen dos alternativas: 1) Tratar de solucionarlo o de afrontarlo de una forma constructiva o 2) Quejarnos por su existencia sin intentar hacer nada al respecto, convirtiéndonos en unas víctimas del mismo. Ciertamente hay cosas que no tienen solución, pero ni siquiera en esos casos la queja es la mejor opción.

¿Por qué nos quejamos?

La queja cumple una función: Nos ayuda a poner en palabras nuestro malestar y es una vía de desahogo, que muchas veces consigue la atención de los otros y su empatía, ayuda o consuelo. Puntualmente puede sernos de ayuda para exteriorizar nuestro malestar pero cuando se convierte en constante nos recrea una y otra vez en el problema, además de llegar a resultar cansado y deprimente para los que las escuchan.

¿Qué efectos tiene la queja continua?

Cuando hablamos de un problema lo traemos al presente de forma recurrente, haciendo que también afloren recurrentemente las emociones negativas asociadas a él. Por ello, cuanto más presente lo tengamos en nuestras conversaciones más nos afectará. Así mismo, a nadie le agrada estar con gente que solo habla de lo negativo porque se termina contagiando ese halo pesimista. Los “quejicas” y agoreros tienden a generar cierto rechazo en su entorno.

queja

Eliminar la queja… ¿Cómo lograrlo?

1. Menos queja y más solución: Deja de darle tantas vueltas al problema y de quejarte tanto por lo que no te gusta. Piensa si hay algo que puedas hacer para mejorar la situación. Si puedes hacerlo, hazlo, y si no, el recrearte sólo te reportará malestar.

quejarse

2. Cárgate de lo positivo: Tanto si tienes un problema como si no, siempre es beneficioso dirigir la atención a los aspectos positivos de nuestra vida (que siempre podemos encontrar alguno). Si hay cosas que no podemos modificar, ¿De qué sirve recrearse en ellas?.

Positivo

3. Rodéate de gente que sume: Procura estar con gente que te haga sentir bien. Eso no quiere decir que nunca se pueda hablar de problemas o cosas negativas, pues forman parte de la vida, pero que no se conviertan en el único y constante tema de conversación.

quejas

4. Da espacio a las cosas que te hagan sentir bien: En tus conversaciones y en tu vida, busca tiempo para aquello que te provoque emociones positivas y te distraiga de los problemas.

infografalasquejas

Publicado en Estado de Ánimo, Estrés y Ansiedad, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , | 1 Comentario

Emociones, Estados de Ánimo e Inteligencia Emocional

El modo en que nos sentimos no es azaroso, sino que responde a una serie de factores personales y del contexto que influyen y explican esa manera subjetiva de encontrarnos. Todo nuestro comportamiento, incluyendo la manera de sentirnos, reaccionar, actuar y pensar, es producto de nuestra interacción con el entorno, es decir no actuamos, sentimos o pensamos en el vacío, sino en respuesta a un ambiente en el que nos desenvolvemos, con el que participamos, y que por tanto, nos presenta situaciones y experiencias que no nos dejan indiferentes: interpretamos los hechos, nos emocionamos y actuamos ante ellos, y lo hacemos de un modo diferente según la persona.

inteligencia-emocional

Si quieres saber más sobre las emociones y la Inteligencia Emocional consulta el post original: Emociones, Estados de Ánimo e Inteligencia Emocional

Publicado en Estado de Ánimo, Estrés y Ansiedad, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Celos “normales” y celos “patológicos”

En posts anteriores hablábamos sobre los celos y cómo se desarrollan, pero es importante aclarar algo que no siempre está claro cuando hablamos de “celos”: La diferencia entre los “celos normales”, que se podrían considerar una respuesta natural e incluso adaptativa en ciertas situaciones y los “celos patológicos”, que se convierten en un problema que genera mucho malestar.

Suele pensarse que sentir celos es algo normal cuando quieres a alguien. Es más, a veces se piensa que si la pareja no siente celos es que no nos quiere. ¡¡Nada más lejos de la realidad!! Querer a alguien es algo muy diferente a los celos, y desde luego, no tiene nada que ver con vivir inseguros respecto a la fidelidad del otro o con intentar controlar todo lo que hace. El amar tiene más que ver con la confianza y con el respeto.

Los celos adaptativos son una respuesta normal y comprensible que puede aparecer en cualquier relación en la que entran en juego sentimientos hacia otra persona. Estos celos consistirían en ciertos temores de baja intensidad o malestar ante retirada de atención o la anticipación de la pérdida de la persona querida (un padre, una pareja, un amigo). Si esa atención se presta a otra persona, es posible que experimentemos cierto nivel de celos o envidias. Pero de ese temor normal a la posible pérdida de un ser querido a elucubrar historias al respecto y poner en marcha acciones para evitar y controlar que eso ocurra, hay un trecho. Por ejemplo, podría ser comprensible que si nuestro mejor amigo empieza a dedicarnos menos tiempo a nosotros y más tiempo a su nueva novia nos sintamos mal; Igualmente puede ser normal que un niño pequeño que acaba de tener un hermano sienta celos cuando sus padres se vuelcan en el nuevo hermanito y el ya no recibe tanta atención como antes. Los ejemplos anteriores se convertirían en un problema si empezamos, por ejemplo, a tratar de controlar a nuestro amigo, impedirle que vea tanto a su novia, montarle broncas constantes o permitimos que su distanciamiento nos afecte en exceso; o si el niño pequeño empieza a actuar de manera agresiva con su nuevo hermano o a portarse mal para llamar así la atención de los padres.

Por su parte, los celos patológicos constituyen un problema, pues se trata por definición de miedos y temores infundados, producto de las interpretaciones distorsionadas y de los intentos de control de una de las partes de la pareja (o de ambas partes). Si hubiera alguna prueba, dato o sospecha de infidelidad con base real, no se podría hablar de un problema de “celos” sino de una respuesta totalmente justificada que refleja el miedo real y el dolor a la pérdida de una fuente muy importante de bienestar, como es la pareja (una persona a la que se han asociado una gran cantidad de emociones positivas, fruto de las experiencias y bagaje compartido). En el momento en que existen evidencias más o menos claras de una infidelidad, cuando la infidelidad ha sido constatada o cuando la otra parte quiere dar por terminada la relación, es normal y comprensible que aparezcan un conjunto de emociones negativas como podrían ser el dolor, la tristeza e incluso la rabia y la ira, así como ciertos sentimientos de envidia, si en la relación se ha entrometido otra persona.

celos-ruptura

Pero incluso en el caso de que la pareja nos haya dejado por otra persona es necesario diferenciar entre “celos” considerados normales (envidias surgidas de la comparativa realizada con la tercera persona, dolor normal por el fin de la relación, decepción por el engaño y el quebranto de la confianza) y “celos” problemáticos (cuando esas emociones inicialmente normales se mantienen durante un periodo de tiempo excesivo o producen un malestar tan intenso que nos impide seguir con nuestro funcionamiento cotidiano normal, sin poder sobreponernos a ello).

¿Es posible superar los celos?

Debemos insistir que cuando hablamos de celos, estamos hablando de un conjunto de comportamientos aprendidos que la persona realiza porque le resultan útiles para lograr ciertos fines: reducir su miedo a perder a la pareja a través de intentar controlar los movimientos de ésta.

Éste es un modo inadecuado de ganar confianza en la pareja y a la larga puede provocar justo lo contrario a lo que se busca: la ruptura de la relación, que la pareja mienta u oculte información para tratar de escapar a los intentos de control… No obstante, en la medida en que se trata de una forma de vivir y manejar las relaciones de pareja que, aunque inadecuada y dañina, ha sido aprendida a lo largo de la vida y las experiencias sentimentales, es posible aprender a manejarlas de otro modo: aprendiendo a controlar las interpretaciones irracionales y a sustituirlas por otras más realistas, eliminar los intentos de control sobre la pareja, potenciar la conversación con la pareja, enseñar estrategias para el control de la ansiedad… Puede ser una tarea difícil, pero no imposible, y a la larga, va a reportar mucha más gratificación para los implicados, al permitirles disfrutar más de la relación de pareja (sin miedos), forjando así relaciones de mayor calidad y basadas en la confianza (en lugar de en la duda) y en la implicación mutua, pero en positivo. Los problemas de celos son un motivo de consulta habitual en las clínicas psicológicas, una medida que puede ser de gran ayuda cuando el problema no está pudiendo ser manejado por la persona o pareja.

ver-anterior

 

Publicado en Pareja, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , | 1 Comentario

¿Se aprende a ser celoso? ¿Y a dejar de serlo?

En un post anterior hablaba sobre los celos y explicaba que son muchos los factores que pueden llevar a alguien a comportarse de un modo celoso. Es importante aclarar que “los celos” son un modo de vivir y manejar la relación de pareja, que no sólo afectan a la persona celosa (que sufre tremendamente), sino también a la pareja y por consiguiente repercute en la relación, pudiendo resentirse enormemente.

celos-de-pareja

En este post me gustaría hacer énfasis en la idea de que no se nace siendo celoso, sino que se aprende a “ser celoso”, mejor dicho, se aprende a comportarse de una manera celosa con nuestra pareja (para comprender mejor los comportamientos celosos puede serte de ayuda releer el post al que hacía antes referencia). Lo bueno de esto es que podemos aprender a gestionar la relación de pareja de otra manera más saludable y satisfactoria… podemos trabajar la confianza en nuestra pareja y podemos aprender a gestionar mejor nuestros miedos e inseguridades sobre nuestra pareja (en su mayor parte irracionales), sin que estos nos lleven a necesitar controlarlo todo.

¿Cómo aprendemos a estar en pareja?

La forma en la que interactuamos con nuestra pareja es algo aprendido. Nadie nace sabiendo “estar” y convivir en pareja, pero aprendemos a partir de la observación de otras personas (la relación de nuestros padres o de personas cercanas), de lo que divulgan los medios de comunicación y a través de nuestras propias experiencias previas. Podemos aprender de los errores cometidos, así como podemos adaptarnos a las necesidades de cada pareja con la que estamos. El otro miembro de la pareja se puede convertir también en un modelo de comportamiento del que aprendamos cosas.

Todos tenemos seguramente la experiencia de que nuestras relaciones con diferentes personas se han caracterizado también por un modo relativamente distinto de actuar con cada una de ellas. En todas ellas habremos aprendido y modificado algo, nos habremos adaptado a la otra persona y el otro habrá tenido que adaptarse a nosotros.

Aunque en cada relación de pareja haya una cierta tarea de adaptación al otro por parte de ambos miembros, es también posible que a lo largo de nuestras relaciones vayamos aprendiendo o desarrollando un patrón más o menos estable de interactuar en pareja, una “forma de ser en pareja” (por ejemplo, podemos caracterizarnos por ser permisivos con la pareja, por ser dialogantes, por ser pacientes, por ser muy demandantes…) y es posible que despleguemos ese patrón en mayor o menor intensidad en nuestras diferentes relaciones. En función de cómo responda a estas conductas la otra persona, puede que esos patrones se refuercen o se reduzcan (ej. si tendemos a ser demandantes y la pareja accede a estas demandas es probable que tendamos a demandarle cosas con más frecuencia que a otro que no es tan “cumplidor”; si no somos personas muy dialogantes pero a nuestra pareja le gusta poner las cosas sobre la mesa y hablarlas, podemos acostumbrarnos a hablar más las cosas; si somos personas a las que nos gusta reservar momentos para los amigos y que la pareja haga lo mismo, pero nuestra pareja es más de hacer planes de pareja, tendremos que buscar el término medio y adaptarnos a ello…).

 Pero… ¿Cómo se aprende a ser celoso?

Los celos pueden aparecer en distintos momentos de la vida. Durante la infancia, con la llegada de nuevos hermanos, muchos niños pequeños pueden experimentar estas emociones y realizar comportamientos celosos. Más adelante, durante la adolescencia o la edad adulta, pueden aparecer comportamientos celosos puntuales o irse desarrollando una tendencia a ser celoso en las relaciones interpersonales. El aprendizaje de estos comportamientos celosos ha podido realizarse por mecanismos diversos: Ideas transmitidas por el entorno sobre las relaciones, observando cómo se relacionan otras parejas (padres, amigos, personas en la televisión o el cine…), tomando como modelo de conducta una pareja anterior con la que se ha estado, aprendiendo de nuestras experiencias en pareja (ej. haber tenido previamente una experiencia real de infidelidad puede afectar al comportamiento futuro con otras parejas). Así mismo, los celos no necesariamente pueden mostrarse hacia una pareja, sino hacia cualquier persona querida, bien sea un padre, un cuidador, un amigo…una pareja sentimental.

Los celos en la infancia: Desde la infancia aprendemos estrategias para conseguir atenciones de nuestros padres o familiares y que éstos satisfagan nuestras necesidades. Estas personas se convierten en claves para nuestra supervivencia y en la interacción con ellos se generan fuertes vínculos afectivos. Es normal que ante la posible pérdida de estas importantes fuentes de cariño y satisfacción de necesidades aparezcan de manera espontánea sentimientos de “celos” y miedos a dejar de ser algo importante para el otro (si aparece otro foco de atención, por ejemplo un hermano). Esto lleva muchas veces al menor a realizar acciones para restablecer la atención y prevenir el alejamiento del ser querido, no con el fin de manipularle, sino con el fin adaptativo de mantener cerca a esas personas que nos reportan bienestar y satisfacen nuestras necesidades físicas y emocionales. Si en el ambiente familiar, en la interacción padres-hijos, no se ha sabido gestionar de manera adecuada las muestras de cariño y atención y la expresión y demanda de afectos (por ejemplo no sabiendo distribuir de manera equitativa la atención de los padres hacia los hermanos), puede que los menores desarrollen miedos a la pérdida, temores a dejar de ser queridos o a ser menos queridos que algún hermano y que se aprendan “los celos” como manera habitual de reaccionar emocionalmente ante la posibilidad de una pérdida afectiva, recurriendo a conductas de control y búsqueda de atención, si éstas actuaciones resultan efectivas para recuperar la atención de los padres.

Los celos en la edad adulta: El haber experimentado celos infantiles no deriva necesariamente en un problema de celos en la edad adulta, todo depende de cómo se gestionen esos celos y de cómo transcurra el aprendizaje de la persona y sus experiencias vitales. No obstante, si este patrón de comportamiento aprendido en la infancia persiste y se generaliza a otro tipo de relaciones interpersonales, como las de amistad o pareja, puede llegar a configurarse una tendencia relativamente estable a comportarse de manera celosa en lo interpersonal (tendencia a ser celoso con las relaciones). Sin embargo, en muchas ocasiones ese modo de comportarse se va configurando poco a poco por diferentes influencias en la vida de la persona o emerge en el seno de una relación por algún motivo que le dé pie.

pareja-problema-celos

Los celos además son una cuestión de grado y pueden estar circunscritos a diferentes áreas (hay personas más y menos celosas, y hay quien lo es para la pareja, pero no para las amistades o al revés). Las caracterísitcas de nuestra pareja o de nuestra relación de pareja en confluencia con factores personales pueden además favorecer o no la aparición de celos en determinadas personas. Una persona que nunca había sido celosa puede encontrarse sintiendo celos en una determinada relación. Sin embargo, eso no quiere decir que vaya a ser siempre celosa o que no pueda tratar de modificar ese problema cuando aparece, buscando ayuda si se hace necesario.

ver-anterior

ver-siguiente

*En el siguiente post hablamos de la diferencia entre celos “normales” y celos patológicos y de la posibilidad de trabajar el problema de celos para superarlo.

Publicado en Pareja, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , | 2 comentarios

¿Para qué una media naranja…si puedo tenerla completa?

Este post trata del amor, del enamoramiento, de la capacidad de amar y de las relaciones de pareja, pero también de los mitos y falsas concepciones articuladas en torno a todo este tema y que condicionan, en gran medida, nuestra manera de pensar en el amor, nuestra forma de vivirlo, nuestra forma de buscarlo y nuestra forma de cultivarlo y mantenerlo vivo en nuestras relaciones.

La cultura occidental lleva siglos cultivando una idea de amor “romántico” muy atractiva que nos pinta la posibilidad de encontrar “medias naranjas”, parejas con las que realmente conectemos y nos invita a pensar que si esa conexión inicial es tan intensa (y de hecho en esos momentos puede serlo), ¿cómo podría fracasar esta relación que ahora sentimos tan perfecta? ¿Cómo podrían diluirse estos sentimientos que ahora sentimos tan intensos hacia el otro? Incluso nos cuesta creer que esa chispa y esa atracción pueda desaparecer. Sin embargo, esta concepción del amor y las relaciones de pareja es tan atractiva como falsa e idealizada. Es una concepción “romántica”, y como bien describe la RAE, “sentimental y soñadora” y no porque una relación de pareja no pueda ser satisfactoria y duradera, sino porque lo ilusorio es pensar que la satisfacción y el amor en la pareja vendrán dados por defecto, creer que la chispa inicial durará siempre, que a nuestra pareja nunca le encontraremos defectos (y que nosotros tampoco los tendremos para el otro), que siempre irá todo sobre la seda y que nunca surgirán problemas ni desencuentros…

medianaranja

La investigación ha demostrado que esa “chispa” inicial tiene una duración limitada y tiene que ver con muchos factores que entran en juego cuando los miembros de la pareja se conocen. Pero eso no condena la relación al fracaso. La atracción y fogosidad inicial serán sustituidos por otro tipo de emociones más moderadas, pero más sólidas y estables hacia nuestra pareja. Estas tendrán menos que ver con la novedad inicial y más que ver con el establecimiento de un mayor compromiso, producto de la convivencia, el desarrollo de la intimidad, la complicidad, la confianza… Llegada esta etapa, la capacidad de adaptación, comunicación y resolución de conflictos entre otras habilidades, serán claves para mantener la relación sana y satisfactoria (ver “Enamorarse a diario”)

La Media Naranja… ¿Un mito?

Uno de los grandes mitos que condicionan la manera occidental de pensar en el amor es el de la “Media Naranja”, también conocido como “Mito de Aristófanes” y que tiene su origen en la Grecia Clásica. Platón en “El Banquete” relata este discurso de Aristófanes en el que explica como al principio de los tiempos, los humanos eran criaturas perfectas compuestas por dos cuerpos unidos entre sí. “Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción”. Había entonces 3 sexos: el formado por  hombre+hombre, el formado por mujer+mujer y el andrógino (hombre+mujer). Los humanos osaron enfrentarse a los dioses ante lo cual Júpiter optó por reducir su fuerza y perfección diseccionándoles en dos mitades. La consecuencia fue que cada parte echaba de menos a su mitad y hacía esfuerzos por encontrarla. “…Y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con ardor tal que, abrazadas, perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra”

mito-de-aristofanes-media-naranja

Explica Aristófanes que “desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de unos a otros innato en los seres humanos y aglutinador de la antigua naturaleza que trata de hacer un sólo individuo de dos (….) cada uno de nosotros es, por lo tanto, una contraseña de otro, al haber quedado seccionados (….) en consecuencia, el anhelo y la persecución de ese todo recibe el nombre de amor (….) nuestra raza sólo podría llegar a ser feliz si lleváramos a su culminación el amor y cada uno encontrara a su propio amado, retornando a su antigua naturaleza”.

 ¿Qué implicaciones tiene este mito para la concepción del amor?

De este mito se pueden derivar varias ideas erróneas:

  • Existe una media naranja con la que encajaremos a la perfección y con la que el amor será siempre intenso y perfecto: Esto es irracional en sí mismo pues no podemos esperar la completa perfección y el completo encaje con el otro, simplemente porque es difícil que nosotros tengamos esa misma perfección que ofrecer. Pero que no sea todo perfecto no quiere decir que las dificultades o diferencias no sean salvables o incluso enriquecedoras. Sólo hay que saber lidiar con ellas. Lejos de que exista una sola pareja perfecta con la que poder ser feliz, existen muchas oportunidades de ser felices. Existen muchas parejas potenciales con las que, si ponemos ambos de nuestra parte, mantener relaciones duraderas, satisfactorias y únicas. Estas parejas podrán durar toda la vida o no, y eso ya dependerá de muchas variables, pero la explicación nunca será que hayamos encontrado o no a nuestra media naranja, sino más probablemente, que hayamos sido capaces de cuidar el amor y la relación.You and me
  • Necesitamos de una pareja para ser felices: Este mito lanza la idea de que las personas estamos incompletas y necesitamos de otro para alcanzar la felicidad. Sin embargo, el tener o no pareja es una decisión individual que en nada tiene por qué condicionar nuestro grado de felicidad. Esta decisión dependerá sobre todo de los valores y expectativas vitales de cada persona y de sus habilidades para alcanzar la satisfacción y el bienestar en las diferentes facetas de la vida, tanto si se tiene pareja como si no.boy-girl-stick-silhouettes-for_small
  • Sólo soy completo con mi pareja. Estar en pareja supone renunciar a la individualidad: Es cierto que en una relación de pareja ambas partes aportan y pueden llegar a crear un fantástico tándem. Pero eso no debe implicar que cada una de las partes se sienta incompleta sin el otro, ni que no haya espacio para la individualidad y las parcelas de cada uno. En la pareja no necesariamente todo debe ser compartido y en este sentido, la pareja debe ser más que la suma de sus mitades. Debe ser la suma de personas “completas” (de ahí el título de este post). Una pareja es más rica cuando ambos miembros se sienten completos en su individualidad, sin depender del otro o de la relación para ser feliz. Sin duda, aquellas parejas en las que ambos miembros se sienten realizados en las distintas facetas de sus vidas, son más sanas y satisfactorias. Hay que lograr mantener un equilibrio entre la vida en pareja y la individualidad de cada uno. Estudios sobre el tema han revelado que el disponer de tiempo para los hobies, el que existan cosas no compartidas de las que se pueda hablar y con las que nos podamos seguir enriqueciendo mutuamente, el que el otro nos pueda aportar cosas diferentes y el tener nuestros propios espacios de intimidad pueden fortalecer la relación. Cuando cada uno se preocupa por sentirse satisfecho y feliz y no deposita exclusivamente en el otro la responsabilidad de hacerle feliz, la relación será más satisfactoria.

our-relationship

  • Nuestro nivel de amor, deseo y compromiso no debería declinar jamás: La idea de la “media naranja” pinta la pareja tan perfecta que es costoso pensar que los niveles de sentimiento e implicación puedan variar en algún momento. En las etapas iniciales a todos nos cuesta pronosticar que pueda ser así, pero de hecho, esto es lo natural y previsible. Ese estado de “chispa” inicial tiene más que ver con la novedad y cocktail hormonal de los comienzos (nuestros circuitos del placer están muy activos en esos primeros momentos, como si de una droga se tratase) que con el verdadero amor y cariño, que se va desarrollando con las experiencias compartidas. El grado de deseo puede fluctuar en una relación por diversos factores, así mismo también puede fluctuar el grado de compromiso e implicación de las partes y variar los sentimientos que tenemos hacia nuestra pareja. La explicación de estas fluctuaciones suele estar en que el devenir de una pareja no se puede dejar al azar ni al destino. Por eso es sumamente inadecuada la idea de que “Estábamos destinados a encontrarnos”. El devenir de una pareja depende en gran medida de las habilidades de sus miembros para adaptarse y resolver conflictos y de la implicación que ambos pongan en cuidar la relación. Si una relación pasa por momentos difíciles habría que analizar las razones de esas dificultades y tratar de darles solución. Si esta tarea excede las capacidades de la pareja siempre es posible acudir a un profesional. A amar y a estar bien en pareja se aprende.

 

infografia-mito-media-naranja

 

Publicado en Pareja, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Afrontar la vuelta al cole… ¿Cómo pueden ayudar los padres?

La vuelta al cole puede suponer un cambio muy notable en las rutinas de los niños. El tiempo de verano está asociado a actividades más lúdicas y horarios y responsabilidades más flexibles. Empezar el cole supone la vuelta a la rutina y a las obligaciones. Si a los adultos nos cuesta ¿cómo no les va a costar a ellos?.

 La vuelta a la “normalidad” requiere un proceso de adaptación que puede acarrear alteraciones emocionales o comportamentales en los niños (apatía, tristeza, irritabilidad, oposicionismo y conductas desafiantes, alteraciones digestivas…). Sin embargo esto no es necesariamente así y podemos prevenir la aparición e intensidad de las mismas ayudando a que la vuelta a la rutina de los niños sea más paulatina y llevadera. Cuanto más abruptos sean los cambios, mayor choque con la realidad y mayores dificultades y sufrimiento pare el niño.

vueltacole

La clave está en procurar una reentrada paulatina en la rutina y ajuste progresivo de las expectativas del niño sobre lo que se encontrará en unos días. Hay que procurar no dejar para el último momento los preparativos de la vuelta al cole.

¿Qué pueden hacer los padres?

1) Reestructuración de horarios: Es importante ir ajustando los horarios del niño a los que tendrá durante el curso: Horas de acostarse y despertarse, horario de comidas… Empezar a levantarles a la hora escolar en los días previos para evitar el cansancio, la irritabilidad y los enfrentamientos asociados al madrugón. Ligado a esto, es importante que cuando empiece el cole reservemos el tiempo suficiente para los quehaceres matutinos y así evitar estreses que puedan derivar en conflictos.

Despertarse

2) Mantenimiento de rutinas y responsabilidades básicas: Durante el verano es importante mantener aquellas exigencias que tiene el niño durante el curso (ej. Hacer su cama, dejar ordenada su habitación, ayudar a poner la mesa…), para que la vuelta no sea un choque aún mayor.

3) Dedicar tiempo a “actividades escolares”: Durante el verano resulta beneficioso dedicar un tiempo diario a actividades relacionadas con lo trabajado en la escuela: Unos minutos de lectura, jugar a acertijos, resolver enigmas, videojuegos pedagógicos… Ahora las nuevas tecnologías nos facilitan este asunto ofreciéndonos muchas app y materiales que convierten en algo lúdico e interesante los contenidos académicos. El objetivo es que mantengan los procesos cognitivos activos y los contenidos trabajados relativamente accesibles para la vuelta.

4) Adoptar una actitud positiva hacia la vuelta al cole: Es importante transmitir a los niños normalidad y hacerles explícitos los aspectos positivos de la vuelta. Siempre es bueno recordarles experiencias positivas asociadas al colegio y no manifestarles nuestras preocupaciones, miedos e inseguridades. Los padres somos un modelo de conducta para los hijos y es importante que ellos observen que sobrellevamos bien la vuelta al trabajo y su vuelta al colegio. De lo contrario les estaremos transmitiendo que la vuelta es algo negativo por lo que hay que sufrir.

hablando-con-mama

5) Información ajustada: Proporcionar información al niño sobre lo que se va a encontrar (adaptado a su nivel de comprensión) ayuda a reducir la ansiedad asociada a la incertidumbre. Esto es importante sobre todo en las primeras incorporaciones al cole o guardería, cuando no existen experiencias previas.

6) Evitar las disputas: Así mismo hay que evitar las disputas, amenazas y los chantajes emocionales asociados a la vuelta al cole (Ej. Si no te levantas luego no iremos a la piscina; Si lloras mamá se quedará descontenta…). Es importante que la vuelta no se asocie a emociones negativas. A esto ayudará una vuelta progresiva a la rutina que reduzca las tensiones.

7) Planificar una toma de contacto con los amigos del cole: Organizar algún plan con los amigos los días previos ayuda a romper el hielo y puede ser un elemento motivador de cara a la vuelta.

8) Ritual de preparación del material: Puede ser muy positivo hacerles partícipes en la preparación o compra de los materiales… Que ayuden a forrar los libros, que rotulen los cuadernos o los adornen… Comprarles un material nuevo que puedan estrenar puede ser algo muy ilusionante. Pero, ni siquiera es imprescindible comprar. Algunas cosas se pueden hacer manualmente o customizar, lo cual puede ser muy entretenido para los niños y podemos pasar un rato agradable junto a ellos. ¡¡Arriba la imaginación!!. Esta puede ser la oportunidad perfecta para poner orden en su habitación, sus estanterías, su escritorio… y ponerlo, junto a ellos, todo a punto para la vuelta al cole. Son pequeñas cosas que ayudan a revestir la vuelta al cole de un tiente positivo.

Materiales-escolares

9) Despedida segura y cálida y recogida “interesada”: La despedida es un momento especialmente importante cuando nos enfrentamos por primera vez al colegio o guardería. Es importante que los padres no transmitan a los niños su malestar, miedos e inseguridades. Se debe mantener una actitud firme y segura pero muy cálida a la hora de la despedida y clarificar que en unas horas iremos a por ellos. Este momento no debe prolongarse demasiado y es importante que aunque el niño llore no nos acerquemos recurrentemente a consolarle. Debemos ser los primeros en mostrarles tranquilidad y en mantener la calma ante la separación. Pese a los berrinches iniciales, sorprendentemente la mayoría de los niños se adaptan con gran facilidad a lo nuevo y pronto comprobarán que el colegio o la guarde no conlleva nada malo. Al despedirnos podemos anticiparles lo bien que lo pasarán y manifestar nuestro interés porque luego nos lo cuenten. En la recogida debemos interesarnos por su día escolar. En los primeros momentos de guardería y colegio es interesante que sean los padres, en la medida de lo posible, los que dejen y recojan al niño.

Despedida-cole

10) Mantener actividades lúdicas: Aunque haya empezado el periodo lectivo es importante no hacer una ruptura radical con las actividades lúdicas realizadas en verano y durante el curso incluir un tiempo para el juego o actividades extraescolares que supongan un disfrute para el niño, acordes con su edad.

Happy preschool kids playing with balloons

11) Planteamiento de objetivos: Puede resultar muy motivador fijar junto a los niños un conjunto de objetivos asequibles para el nuevo curso, de forma que su cumplimiento vaya asociado a un premio. Aunque el uso de premios es una herramienta a utilizar con moderación. Es importante que los niños aprendan a esforzarse y comprometerse sin que haya una contrapartida detrás.

12) Colaboración entre padres y profesores: Es importante que exista buena comunicación. El conocimiento por parte de los padres de las normas y lo que se hará los primeros días facilitará que incorporen a sus hijos en las dinámicas escolares. Los profesores, por su parte, deberán comentar a los padres aspectos relevantes observados, poner al corriente de las evoluciones de sus hijos y darles pautas específicas cuando sea necesario.

Para terminar conviene aclarar que la aparición de lo que se ha llamado “Síndrome Postvacacional” y que puede manifestarse también en niños con las alteraciones emocionales y comportamentales al inicio aludidas (tristeza, apatía, decaimiento, ansiedad, irritabilidad, falta de concentración, e incluso dolores de cabeza o molestias digestivas…) no es más que las consecuencias normales del proceso de adaptación que niños y adultos llevamos a cabo cuando nos reincorporamos a la rutina después de un periodo mucho más relajado. No se trata de una enfermedad ni de algo que nos deba alarmar. Además es algo que podemos prevenir aplicando las pautas anteriores y en cualquier caso, si aparece alguna alteración, remitirán con el tiempo y la entrada en la rutina. Si observamos que las alteraciones se prolongan durante cierto tiempo o resultan muy intensas habría que consultar con un profesional de la psicología.

 

Publicado en Infancia y Adolescencia, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario