La Personalidad: ¿A qué nos referimos?

Son muchas las ideas que circulan sobre la Personalidad, algunas acertadas y otras no tanto. Normalmente se concibe la personalidad como la “forma de ser” que caracteriza a la persona, como una especie de “esencia” interna que diferencia a la persona de otras y le hace ser único. Se le suele atribuir además un carácter innato, razón por la cual se considera difícil de modificar, llegando esta creencia en ocasiones a justificar ciertos comportamientos o la ausencia de cambio de los mismos: “Soy así, no puedo evitarlo”. Pero… ¿Qué es realmente la personalidad desde el conocimiento psicológico? ¿Es realmente algo innato? ¿Se puede cambiar la “forma de ser”?

Personalidad

¿Qué es la Personalidad desde el punto de vista psicológico?

Estaríamos de acuerdo en que la Personalidad hace referencia al “modo de ser” de cada persona, es decir, aludimos a una serie de patrones de comportamiento relativamente estables que tienden a desplegarse ante una gran diversidad de situaciones (Ej. Aquel caracterizado por ser extrovertido, lo tenderá a ser en prácticamente todas las situaciones). Esta estabilidad en la forma de actuar permite hacer relativamente predecible el comportamiento de una persona concreta en base al conocimiento de cómo suele comportarse en situaciones similares. Nosotros y nuestros conocidos podríamos “pronosticar” cómo es probable que actuemos o actúen en según qué situación. No obstante, el que existan en nuestro repertorio patrones de comportamiento relativamente estables no quiere decir que 1) Dichas tendencias o patrones sean innatos, 2) Que éstos determinen de forma inamovible nuestra conducta en cualquier situación y 3) Que no puedan ser modificados.

Clarificando la noción de Personalidad…

Expliquemos uno a uno los puntos anteriores:

1) La Personalidad no es innata: Venimos al mundo con un repertorio de reflejos muy básicos a partir del cual empezamos a interactuar con el entorno y a desarrollar patrones de conducta cada vez más complejos. Por ejemplo, desarrollamos la habilidad de coger objetos, gatear, andar… y así ir conociendo el mundo. Aprendemos que si lloramos o llamamos a “mamá” vendrá en nuestra ayuda…En definitiva, vamos aprendiendo qué consecuencias tienen nuestros actos y a manejarnos en el mundo de manera que nos resulta útil y beneficiosa. A lo largo del desarrollo las conductas que vamos incorporando a nuestro repertorio son cada vez más elaboradas, incluyéndose tanto conductas motoras observables, como creencias y modos de pensar, formas de sentir, reaccionar, emocionarse… Todas ellas son producto de los aprendizajes que tienen lugar en nuestra interacción con el entorno. Innatos sólo serían esos reflejos básicos iniciales, a partir de ahí, lo demás es aprendido y lo que aprendamos y lo que no, vendrá determinado por el tipo de experiencias y estimulación a que estemos expuestos: aprendizaje por experiencia directa, aprendizaje por observación de otros modelos, aprendizaje a través de la información que nos transmiten otras personas.

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2) La Personalidad no determina nuestro comportamiento: A lo largo de nuestra vida vamos confeccionando lo que se denomina “Historia de Aprendizaje”. Ésta alude a todos aquellos comportamientos que hemos ido incorporando a nuestro repertorio como resultado de habernos encontrado en situaciones que nos han permitido aprender esas maneras de actuar, sentir, pensar y reaccionar porque han resultado útiles, exitosas y positivas. Lo que nos es útil lo incorporamos a nuestro repertorio y lo que no nos ayuda, lo desechamos (aunque bien es cierto que esto tiene algunos matices). Incluso aquellas conductas o maneras de pensar que a otros les pudieran resultar inadecuadas o contraproducentes, podrían resultar funcionales o haberlo resultado en el pasado para una persona y por ello podrían mantenerse en su repertorio, incluso pese a que ya no sean tan beneficiosas (o incluso sean problemáticas).

Hay que entender que el repertorio de conductas de cada persona es único y responde a su historia de aprendizaje también única. Algunas cosas aprendidas en el pasado porque ayudaron a la persona a funcionar en su entorno, podrían mantenerse hoy pese a que ya no sean tan útiles. A este mantenimiento puede contribuir el efecto de consolidación fruto de la repetición a lo largo del tiempo de ciertas conductas o formas de pensar, que hace que se asiente fuertemente en nuestro repertorio, permitiéndonos hablar de estabilidad de la personalidad.

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Cuando una conducta demuestra ser útil en cierta situación, también puede ser aplicada en situaciones similares (proceso de generalización del aprendizaje). Si sigue mostrando utilidad vamos ampliando el uso de esa conducta y nuevos estímulos y situaciones funcionarán como desencadenantes (Ej. Si actuar de forma sociable nos reporta mayor atención y atractivo social seguiremos actuando de este modo y podemos descubrir que este mismo patrón puede resultarnos útil a la hora de conseguir pareja o de hacer negocios). Cuanto más se repitan ciertos comportamiento (acciones, ideas, creencias, respuestas emocionales…) más se consolidarán y más resistentes serán a la modificación, aunque esta afirmación tiene sus matices, ya que en esto intervienen también otras variables (Ej. si la conducta ha sido útil en todas las ocasiones o sólo en algunas, si actualmente sigue siendo útil, si la persona tiene alguna motivación para el cambio, si han cambiado las circunstancias del entorno en el que se mostraba esa conducta…)

El que un patrón haya resultado ventajoso en situaciones concretas, no quiere decir que determine nuestra conducta en otras situaciones diferentes. Lo único que quiere decir es que cuando una conducta ha sido beneficiosa aumenta la probabilidad de que se utilice o se emita en las mismas circunstancias o en parecidas, pero no porque estemos determinados a ello, sino porque HEMOS APRENDIDO que es ventajosa. Esto explica que recurramos con mayor facilidad a conductas ya asentadas en lugar de probar otros comportamientos o formas de pensar o interpretar nuevas. Como consecuencia, lo más probable es que los viejos hábitos de conducta se sigan consolidando, conformándose lo que llamamos Personalidad. No obstante, si quisiéramos podríamos poner a prueba otros modos de actuar, reaccionar o pensar ante las situaciones sin necesidad de “atarnos” a nuestra historia de aprendizaje pasada.

3)  La Personalidad puede ser modificada: Según lo que venimos hablando, podemos asumir que, en tanto que los patrones estables que caracterizan nuestra Personalidad son aprendidos, también podrían ser modificados. No tenemos por qué sentirnos determinados a comportarnos como lo hemos venido haciendo hasta ahora, y más si no lo deseamos. Nosotros tenemos la capacidad de decidir cómo queremos comportarnos sin necesidad de “atarnos” a nuestra historia de aprendizaje previa. La capacidad de aprendizaje y por tanto, la capacidad de cambio de las personas es enorme. La historia de aprendizaje previa no nos determina, solo hace más probables ciertas conductas, y por tanto, más difícil el cambio, pero sólo es eso: Dificultad, no imposibilidad. El error sería ampararnos en que algo “Forma parte de nuestra Personalidad” para justificar nuestros actos o excusarnos por no intentar un cambio.

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Igual que nos justificamos nosotros, también recurrimos a veces a los “rasgos de personalidad” para justificar o a pasar por alto ciertas conductas de los otros, en base a que “él/ella es así”, “es su manera de ser”. Esto contribuye a que esos patrones de conducta se sigan consolidando y asentando cada vez más sin que la persona o nosotros mismos (si es el caso) nos veamos en la necesidad de realizar ningún cambio.

¿Por qué cuesta tanto cambiar?

Muchas veces lo que explica que no cambiemos algo de nosotros que no nos gusta o que molesta al entorno es que asumimos esa idea errónea de que la personalidad es innata y no se puede cambiar. Otras veces nos disuade el esfuerzo que implica dicho cambio. Encontramos más ventajoso continuar comportándonos como hasta ahora, incluso a pesar de la contrapartida negativa de esos comportamientos; y es que, muchas veces esa parte negativa es pasajera, fácilmente se nos olvida o no es lo suficientemente relevante para motivarnos a cambiar seriamente. A veces preferimos lo malo conocido…

Si queremos podemos conseguir “deshabituarnos” de viejos hábitos de conducta o pensamiento. Esto pasa por poner a prueba otro tipo de actuaciones o de interpretaciones alternativas ante las situaciones en las que solíamos recurrir a los patrones anteriores. No será fácil, ya que los comportamientos más asentados aparecerán de manera casi automática, pero con la práctica y repetición, los nuevos patrones de actuación y pensamiento podrán sustituir a los antiguos. Recordemos que muchas veces el cambio surge de que lo antiguo ya no nos es útil ni deseable, por lo que lo nuevo probablemente resulte ahora más satisfactorio, y por tanto, será “reforzado”.

La Personalidad: ¿A qué nos referimos?

La Personalidad no nos limita, sino que PERSONALIDAD” es tan solo un término, una etiqueta descriptiva que utilizamos para aludir a un conjunto de comportamientos relativamente estables y que son producto de la historia de aprendizaje previa. De igual modo que ninguno de nosotros somos idénticos a quienes éramos hace años, sino que hemos evolucionado y modificado muchos aspectos de nuestra manera de actuar y de pensar, tampoco seremos los mismos en el futuro. El grado de cambio ya dependerá de nosotros y de las experiencias que nos depare la vida. Es probable que en el futuro quede en nuestro repertorio mucho de nuestra experiencia pasada, pero otras muchas cosas serán modificadas.

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Nos separamos… ¿Cómo lo comunicamos a nuestros hijos?

El divorcio o separación de una pareja es duro, y más aún si existen niños de por medio. En este artículo hablamos de cómo afrontar la separación de cara a los niños y te propongo una serie de pautas que os ayudarán a comunicar mejor esta decisión a los menores y les facilitarán el proceso de adaptación a la nueva situación vital.

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¿Por qué separarse y qué implicaciones puede tener?

Muchas veces las parejas optan por mantener una relación que ya no resulta satisfactoria y es incluso destructiva por no generar sufrimiento a sus hijos, pero lo cierto es que una situación de discusiones y faltas de respeto cotidianas y una relación en la que se ha perdido la comunicación y el cariño hacia el otro, puede ser aún más dolorosa y estará generando un modelo de vida en pareja completamente inadecuado y peligroso para los menores. No olvidemos que los niños aprenden de lo que ven y los padres son uno de sus principales modelos de conducta.

A través de lo que observan en casa, los niños pueden aprender a normalizar que la convivencia en pareja consiste en una situación permanentemente tensa, donde las faltas de respeto, los ataques y los enfados conforman la dinámica habitual, en lugar de ser algo armónico donde las muestras de cariño, la buena comunicación y el respeto son la tónica del día a día.

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Ciertamente un divorcio o una separación puede resultar difícil tanto para la pareja como para los niños, pero en ocasiones, resulta la mejor opción. En el caso de los menores supone un cambio en las rutinas y estilo de vida del niño, que requiere un proceso de adaptación. La forma en la que el menor se vea afectado por este proceso y la facilidad con la que se adapte a la nueva situación dependerá en gran medida de cómo lo manejen los padres. Otros factores como la edad y madurez del niño, así como su red de soporte familiar y social, pueden influir en este proceso de aceptación y adaptación.

Cómo hablar de la separación con los hijos

  • La conversación debe ser abordada por los padres, evitando que se enteren por terceras personas, y preferentemente ambos deben estar presentes: Esto dará una imagen de conciliación entre las partes y dará tranquilidad y seguridad a los niños, al observar que abordáis el asunto con madurez y tranquilidad.
  • Comentad la situación con claridad, adaptando la información a su edad y nivel de comprensión: Será importante controlar la emotividad (que no observe que os venís abajo, pues les daréis a entender que se trata de algo grave y doloroso), transmitidlo de forma tranquila, aclarad que papá y mamá ya no vivirán juntos como pareja, pero insistid en que a ellos se les sigue queriendo igual…

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  • Transmitid que es una decisión compartida: Da sensación de unidad y resta dramatismo a la decisión. Aunque una de las partes no esté de acuerdo será menos doloroso para el menor transmitírselo de esta manera. No señalar culpables ni inocentes. No se debe hacer partícipes a los niños de los problemas que hayan existido o existan entre la pareja. Tratad de mantenerles al margen de ellos y esforzaros por manejar las cosas de manera adulta y responsable.
  • Evitad culpabilizarles: Asegurad a vuestros hijos que ellos no tienen ninguna responsabilidad en el divorcio. La responsabilidad es de ambos padres por igual.

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  • Hablad de una situación definitiva. Explicad claramente que el divorcio es definitivo, que no existe la posibilidad de volver atrás. Esto ayudará a ajustar sus expectativas y no se creen falsas esperanzas que luego resultarán dolorosas.
  • Invitadles a que hagan preguntas y expresen cómo se sienten: Hablad del tema todas las veces que sea necesario en función de las demandas y dudas del menor y siempre desde una postura tranquilizadora y normalizadora, ajustando la información a su edad. Sin embargo, habrá que evitar sacar recurrentemente el asunto y darle demasiada trascendencia, pues se podría generar el efecto contrario al pretendido.
  • Dejad claro vuestro amor y cariño hacia ellos: Asegurad repetidamente a vuestros hijos que ambos continuáis queriéndoles igual y que trataréis de que las cosas cambien lo menos posible para ellos.
  • Explicadles en qué consiste la separación y cuáles serán sus consecuencias: La incertidumbre suele generar mucha ansiedad. Los niños viven más tranquilos y seguros en un mundo estructurado y controlable, donde existen unas rutinas y normas predecibles. Por ello, el conocer qué implicaciones tendrá la separación para su día a día, dónde vivirán etc. puede facilitarles la adaptación. Será también importante tratar de transmitirles los aspectos de la separación de forma que les pueda resultar positiva y ventajosa.

¿Cómo facilitarles el proceso de adaptación a la separación?

  • Fijad cuanto antes la custodia, régimen de visitas, y demás asuntos relacionados con el menor: Esto facilitará la adaptación al generar una nueva estructura y rutina lo antes posible, evitando desconcertar a los menores.
  • Respetad la rutina de vuestros hijos. Realizad los menores cambios posibles en la rutina habitual de los hijos: domicilio, entorno, relaciones con los amigos, colegio, horarios, etc.
  • Tratad de mantener una imagen positiva sobre el otro progenitor: Será importante transmitir y fomentar opiniones positivas que tu hijo hacia ambos padres. No intentes ganarte su cariño y sus preferencias desacreditando al otro. Ante todo, debe ser tu amor incondicional por él y el objetivo de hacerle este proceso lo más fácil posible lo que determine tus actos.
  • Facilitad la relación de vuestro hijo con el otro progenitor: Intentad ser flexible con los horarios de visitas y ante las necesidades que vayan surgiendo. Para ello será imprescindible una buena comunicación entre las partes y un deseo de cooperar.
  • No utilizar instrumentalmente a los hijos: Prohíbete involucrarlos en los conflictos de pareja. No busques competir con tu expareja por el cariño de vuestros hijos y no los utilices como herramienta de chantaje emocional hacia el otro progenitor. Evita actuar movido por el rencor y el resentimiento.

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  • Tratad de mantener una buena comunicación con tu expareja y compartir responsabilidades sobre el cuidado de los hijos. Comparte con el otro progenitor todo lo relacionado con la educación y la salud de vuestro hijo. Lo ideal es que tanto el progenitor custodio como el no custodio, estén al tanto de lo que les pasa a sus hijos, cuáles son sus necesidades y asuman sus responsabilidades ante la paternidad. Se ha dejado de ser pareja, pero no se ha dejado de ser padres.
  • Dadles cariño y tened presencia en sus vidas: Sobre todo si no vives habitualmente con ellos.
  • Proponte ser un buen ejemplo para tus hijos: Los niños aprenderán de vuestro comportamiento. Esforzaros por manejar bien las cosas, por no perderos el respeto… Gánate su respeto y su cariño a través del tiempo de calidad con ellos y no a través de cosas materiales.
  • Permíteles su tiempo para comprender lo ocurrido y adaptarse a la nueva situación: No todos los niños se adaptan a la separación con la misma facilidad. Existen muchos factores que pueden influir en ello. Como adulto y padre trata de ponérselo fácil y observa si aparecen comportamientos extraños que se mantienen en el tiempo (Ej. El niño está más triste y apático, aparecen problemas de conducta, aparecen llamadas de atención que antes no se daban…). Si haya algo que te alerta, no dudes en consultar con un profesional. Analizará el caso y te dará pautas para ayudar a tu hijo.

 

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La “Maquinaria” del amor….

En este post buceamos en la fisiología, neuroquímica y psicología del enamoramiento. Sigue leyendo para saber más sobre qué es el amor y la pasión y qué hacer para que no se apague la “chispa”. Te lo cuento también en este vídeo de mi Canal de Vivlium: Psicología para el Día a Día: (Vídeo: La maquinaria del enamoramiento)

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Todos hemos sentido alguna vez esa “chispa”, ese cosquilleo en el estómago cuando alguien nos atrae o cuando se está comenzando la relación con alguien… pero como todos sabemos esas sensaciones tan pasionales que se experimentan en los comienzos de la pareja no suelen durar eternamente… o al menos, al mismo nivel de intensidad. ¿A qué se debe todo esto?

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Buceando en el enamoramiento:

Amor-química Al margen de los factores psicológicos y culturales, que juegan su papel a la hora de elegir pareja, la fase de enamoramiento tiene un gran correlato biológico. En los inicios de la relación, cuando sentimos atracción por alguien, nuestro cerebro está segregando gran cantidad de neurotransmisores y hormonas que explican esa intensidad emocional. Se ha demostrado que durante esta fase se segregan neurotransmisores como la dopamina, que activa los circuitos cerebrales relacionados con el placer, la motivación, el impulso, los deseos… Circuitos que curiosamente también se activan en las conductas adictivas…

La atracción, el deseo y la pasión que se suele experimentar en las primeras etapas son un mecanismo muy primario, heredado de la selección natural y muy relacionado con el instinto de supervivencia. Se activa la motivación para conseguir algo que garantizará la perpetuidad de nuestros genes, y por ello se dan una serie de cambios en nosotros que despiertan el deseo sexual. Pero también deseamos tener junto a nosotros algo que nos gusta y nos atrae, un estímulo que nos proporciona placer y del que queremos disfrutar (más allá de la procreación).

Estos cambios son generalizados a todos los humanos y se han constatado también en otras especies. Los investigadores explican que el enamoramiento humano derivó de un mecanismo de supervivencia primario, el de apareamiento. Por eso, esa pasión o “chispa” inicial se experimenta tan intensa e instintiva. Se trata de un sistema de “búsqueda de pareja”… aunque todo esto pueda sonar poco romántico.

Pero… en el amor ¿es sólo biología?

amor-quimica2¡¡Desde luego que no!! En el proceso de enamoramiento no todo es biología y sustrato neurológico (así como no lo es la tarea de mantener el amor “vivo”). El aprendizaje, lo psicológico, juega un papel fundamental en este proceso, pues son nuestras experiencias en el entorno, con las personas, las que ponen en marcha todo el sustrato cerebral. Está claro que no nos enamoramos de cualquiera, por lo que algo más tendrá que ocurrir para que se ponga en marcha todo ese mecanismo neuro-hormonal.

Para que todas esas sustancias y circuitos se activen es necesario primero tener contacto con un estímulo, en este caso una persona, que nos atrae y con la que empezamos a tener experiencias e interacciones satisfactorias, que nos hacen disfrutar y querer pasar más tiempo con ella. Esta persona se convierte en un estímulo apetitivo o “reforzante”, como decimos los psicólogos… y aquello que agrada, queremos mantenerlo cerca, queremos repetir de ello… Ahí ya están las hormonas haciendo de las suyas (Las hormonas plasman a nivel cerebral lo que está teniendo lugar en el exterior: Dos personas compartiendo tiempo y disfrutando de ello).

Pero… en el amor ¿es sólo un mecanismo de supervivencia?

Si bien, en su inicio, estos mecanismos tuvieron como fin la reproducción, la evolución ha ido complejizando el proceso. La especie humana ha ido desarrollando una cultura que ha ejercido su influencia en los procesos de búsqueda y establecimiento de la pareja, de manera que el cortejo ya no tiene como único fin el reproductivo. A lo largo de la historia de la especie humana se ha ido configurando toda una cultura en torno al amor y las relaciones y se han transmitiendo muchas ideas y concepciones que sin duda, influyen en cómo se establecen y gestionan las relaciones de pareja.

Activación-amorEl amor y las relaciones humanas son muy sofisticadas y no son reductibles al papel que juegan unas cuantas hormonas. Esa intensa pasión inicial suele tener fecha de caducidad. La “chispa” se va haciendo menos intensa a medida que la relación se va estabilizando y nos habituamos a la persona que tenemos al lado y al tipo de hábitos que hemos establecido con ella. Además cuando comienza la convivencia y se establece un compromiso más sólido aparecen factores que pueden tensar la relación  más allá de la biología (tensiones laborales, monotonía en los planes, responsabilidades como padres, el reparto de tareas cotidianas…). Del modo en que manejemos todos estos factores dependerá la calidad de la relación de pareja.

¿Y si se apaga la “chispa”…?

Aunque esa “chispa” no se perciba tan intensa no quiere decir que el amor y el cariño se acaben. Del mismo modo que esa chispa surge a partir de un conjunto de experiencias positivas con esa persona, es posible hacer cosas para que la vida con nuestra pareja siga siendo agradable y estando cargada de emociones y experiencias positivas. En el mantenimiento del amor influyen cosas como las experiencias compartidas, las muestras de afecto, las relaciones sexuales, la buena comunicación, la capacidad de entendimiento, la habilidad para resolver los problemas cotidianos… que podemos cuidar y trabajar.

pildoras-amorEl cuidado de la relación no podemos dejarlo en manos de las hormonas, confiando que hagan espontáneamente su papel. El amor es algo que hay que construir y alimentar. Es algo que depende de los dos miembros de la pareja y de lo que hacen día a día (lo que se evidencia en cambios de actividad cerebral). Como hemos visto antes, somos nosotros los que hacemos que sucedan cosas que activan “las hormonas y circuitos del amor”. Es imposible que las hormonas del placer y la satisfacción se segreguen si nosotros no hacemos algo que nos resulte placentero. Así que… ¡¡manos a la obra!! Se pueden hacer muchas cosas para mantener viva la chispa.

 

Hablamos de qué cosas podemos hacer para mantener en buen estado la relación de pareja en: Enamorarse a diario

 

ESCUELA DE PAREJAS

Si quieres aprender más sobre las relaciones de pareja y quieres conocer herramientas para mejora la convivencia en pareja, aumentar la satisfacción en tu relación y prevenir el deterioro, te puede interesar “ESCUELA DE PAREJAS”, un curso-taller que imparto en ITEMA.

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Infórmate y reserva plaza contactando con ITEMA

Consulta aquí el folleto: FOLLETO-ESCUELA DE PAREJAS

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Escuela de Parejas – Curso/Taller

“Escuela de Parejas” es un curso-taller para aprender a mejorar la relación de pareja. En este post te explico en qué consiste y por qué este curso puede resultar muy interesante, tanto si tu relación es satisfactoria como si no. Se impartirá en ITEMA de forma periódica, por lo que siempre puedes mantenerte informado de próximas fechas y ediciones (modalidad entre semana o de fin de semana). (Puedes acceder al folleto aquí: FOLLETO-ESCUELA DE PAREJAS).

Mejorar la convivencia en pareja y aumentar tu nivel de satisfacción, sacar el máximo partido de la relación, resolver mejor los problemas y motivos de conflicto, comunicarse mejor, prevenir el deterioro de la relación… Todo ello depende de una serie de habilidades que los miembros de la pareja pueden aprender y perfeccionar. No hay que esperar a estar mal o a caer en la rutina y en la discordia para mirar por la relación y aprender herramientas que os ayuden tener una relación de pareja más armónica y saludable.

Escuela de Parejas-Miriam Rocha

En ITEMA sabemos que las relaciones de pareja ocupan una parcela importante de nuestra vida. Pueden ser una enorme fuente de satisfacción pero también una fuente de malestar si no se sabe gestionar bien la convivencia. Esta gestión de la convivencia depende en gran medida de los conocimientos y habilidades que tengan los miembros de la pareja para manejarse en el día a día.

¿Qué es Escuela de Parejas?

Os presento un nuevo proyecto que tengo el placer de ofrecer en ITEMA: Escuela de Parejas”, un curso-taller en el que se tratarán los aspectos más relevantes relacionados con las relaciones de pareja y la vida en pareja.

  • El amor, la pasión, el enamoramiento… la reducción de la pasión.
  • Los mitos y concepciones que influyen en las relaciones de pareja.
  • La convivencia en pareja y sus dificultades.
  • La comunicación y la resolución de conflictos y discrepancias.
  • La expresión adecuada de críticas y peticiones.
  • La organización del tiempo y la distribución de tareas.
  • La intimidad y el sexo.

De todo ello hablaremos en este curso, donde, en forma de taller grupal se aprenderá a manejar mejor nuestras relaciones y vida en pareja, adquiriendo los conocimientos adecuados y desarrollando las habilidades que nos ayudarán a lograrlo.

Escuela de Parejas-Miriam Rocha

No se trata de una terapia de pareja, sino de un taller grupal, con enfoque práctico del que todo tipo de personas y parejas se pueden beneficiar, y al que podrás acudir sólo o en pareja.

El objetivo es mejorar el conocimiento sobre las relaciones de pareja, adquirir herramientas para aplicar en el día a día y funcionar como un preventivo ante posibles problemas y dificultades que  puedan surgir.

Más información en este link: Escuela de Parejas

Para más información, reserva de plaza y matrícula contactar con ITEMA

  • C/Martín de los Heros 21; 5ºA
  • Madrid, 28008. Tfn. 914357595
  • contactar@itemadrid.net
  • www.itemadrid.net

Mantente atento a próximas fechas y ediciones:

  • Modalidad entre semana
  • Modalidad fin de semana

*Pide información y reserva tu plaza a través de ITEMA

DESCARGA TU FOLLETO

FOLLETO-ESCUELA DE PAREJAS

 

 

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Las Navidades: motor de cambio positivo para el nuevo año

¿Cómo quieres que sea este año?. Aún estás a tiempo de utilizar las Navidades como motor de cambio positivo para el nuevo año. Descubre cómo en mi canal de vivlium.com: Psicología para el día a día

Es muy fácil: suscríbete y aprende con las pautas que te propongo en los vídeos.

Adquirir buenos hábitos, incrementar nuestro bienestar y satisfacción personal, lograr materializar nuestros objetivos y propósitos, ser más felices, comer de forma más controlada y saludable, adoptar una actitud más constructiva… Todo ello es posible y las Navidades y el comienzo de año son un buen momento para ello.

Las Navidades son una etapa de reflexión en la que solemos analizar nuestra vida. Podemos utilizarlas como punto de inflexión y un motor de cambio con el fin de comenzar el nuevo año con más motivación y energía. Pero de nosotros depende que esos nuevos propósitos se transformen en logros y que los hábitos y que las actitudes negativas y contraproducentes realmente sean sustituidas por otras más beneficiosas y que nos procuren mayor bienestar.

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En este curso os explicaré:

  1. Cómo lograr nuestros objetivos y propósitos.
  2. Cómo tomar el control de nuestra vida e incrementar nuestro bienestar y satisfacción personal cambiando comportamientos que no nos favorecen por otros más beneficiosos y saludables.
  3. Cómo controlar los excesos navideños (o en otras situaciones), adquiriendo mayor autocontrol sobre nuestra ingesta sin tener que renunciar a comer lo que nos gusta. La consecuencia de incorporar estas pautas y tratar de llevarlas a cabo en tu día a día será instaurar unos mejores hábitos de ingesta.

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Más temas y vídeos en mi Canal Vivlium: Psicología para el día a día

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Objetivo: Tomar el Control

Son fechas de volver la vista atrás y hacer repaso de lo que han sido estos últimos 12 meses… De revisar con qué nos sentimos satisfechos y qué nos queda pendiente… ¿Cuál es nuestro “de este año no pasa”?

Ya conocemos los típicos propósitos anuales en los que todos nos volvemos a reafirmar con total convicción todos los “Año Nuevos”; y tan intensa es la convicción como rápido es el desinfle… pero en lugar  de repasar todo aquello que nos puede ayudar a transitar del “De este año no pasa” al “Hacer que ocurra” (podéis encontrar pautas concretas en el siguiente post), me gustaría proponeros para este año UN OBJETIVO DIFERENTE, más general, aunque sin duda, más ambicioso y seguramente más gratificante… La propuesta es: ¿Y si este año tu propósito de año nuevo eres TU?: Tu bienestar, tu felicidad, tu calidad de vida, un mayor control sobre lo que haces, lo que piensas, cómo te sientes… un mayor control sobre tus decisiones, sobre tu capacidad para enfrentarte a los problemas, sobre tu capacidad para disfrutar del día a día… ¿Resulta tentador no?

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Me gustaría dar aquí una serie de claves que teniéndolas en cuenta a diario, nos pueden ayudar a mejorar nuestro bienestar y a estar más satisfechos con nosotros y nuestra vida. Al principio será importante no perder de vista estas claves, habrá que obligarse a cumplirlas e irlas asimilando… pero con el tiempo y la repetición, las iremos automatizando y haciendo cada vez más nuestras. (Accede también a las claves en este vídeo de mi Canal de vivlium.com: Vídeo “Tomar el Control” )

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 1) Cambia el modo de interpretar las cosas: Nuestros pensamientos e interpretaciones frecuentemente están llenos de errores e irracionalidades. Pregúntate: ¿Esto es realmente así?, ¿Estoy exagerando?, ¿Tengo datos para pensar esto?, ¿Puede haber otras interpretaciones alternativas?, ¿Puedo realmente conocer lo que está pensando o sintiendo el otro?… Aplica lo anterior para:

  • Cambiar tu punto de vista sobre las cosas y las personas: Hay una gran diferencia entre ver al otro como un enemigo o verlo como una persona con una forma distinta de ver y hacer las cosas; También hay diferencia entre estar frente a un obstáculo insalvable o frente a un reto difícil pero posible de superar…
  •  Cambiar el modo de pensar sobre ti: Sé justo contigo mismo ¿Eres realmente tan torpe, incapaz, falto de confianza, poco atractivo… como a veces asumes? Cambia tu modo de verte y te ayudarás a cambiar tu modo de actuar.

2) Conviértete en “agente” de tu vida: Ante la adversidad toma el control de tus decisiones y en lugar de mirar para otro lado, emprende acciones. No podemos controlar las circunstancias ni lo que hagan otros, pero sí podemos controlar cómo queremos actuar ante ello. Al menos te sentirás al timón de la situación y tendrás sensación de control. Analiza y resuelve: Cuando te sientas mal analiza qué te preocupa: ¿Tiene solución?; si es así, Actúa. Si no tiene solución ¿Por qué permitir que te amargue durante más tiempo?

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3) Desecha viejos hábitos negativos: No te dejes llevar por la inercia y la costumbre de repetir viejos patrones que ya no te gustan o sabes no te vienen bien. Es tan simple como sentenciar un “Hasta aquí”, aunque no por simple deja de ser costoso. Tendrás que cambiar los viejos hábitos (ya muy automáticos), por otros nuevos (mejor si son incompatibles con los anteriores). Donde antes decidías tumbarte en el sofá, ahora toca salir a dar un paseo; cuando antes no podías evitar pegar un grito ahora te esfuerzas por decir lo mismo pero calmado; cuando antes renunciabas a un plan ahora te obligas a ir y…. ¡Oh, sorpresa! ¡¡Resulta que lo pasas fenomenal!!. El “quid” está en persistir sabiendo que serás tu el que saldrás ganando del cambio.

4) Para el ritmo: Descansa lo suficiente. Estarás de mejor humor, te sentirás mejor física y anímicamente, estarás más preparado para tolerar las fuentes de estrés cotidianas, pensarás con más claridad, rendirás mejor… ¿seguimos?

5) Sé flexible contigo y con los demás: Las cosas no siempre salen como queremos y no siempre recibimos de los otros aquello que esperamos. Rebajemos nuestro rasero de medida. Hay muchos grados entre la permisividad y la rigidez. Esfuérzate por hacer las cosas bien, pero no dejes que el exceso de perfeccionismo se convierta en una limitación en lugar de un punto fuerte. No contemples los errores como fracasos, sino como oportunidades para mejorar y aprender y sigue la máxima de J. Forbes Nash: “Con cada nuevo intento me acerco más al éxito”.

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6) Aprende a mejorar tu estado anímico: Fíjate en aquello que te ayuda a desconectar y a sentirte mejor y utilízalo en tu favor cuando te encuentres “bajo”. Retira el foco de atención del origen del malestar (ya sabemos lo que hay que hacer si la cosa tiene solución y si no la tiene: Céntrate en otra cosa). Vuelve al punto 1 y revisa el modo en que estás interpretando las cosas; probablemente tenga mucho que ver en cómo te sientes.

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7) Dedícate tiempo: Oblígate a sacar huecos para actividades o planes que te gusten. La “falta de tiempo” no es una escusa. Paradójicamente, incorporar tiempo de disfrute te ayudará a rentabilizar mejor tu tiempo pues te obligarás a organizarte mejor y rendirás mejor al estar más descansado y de mejor humor. Dedicar las 24h del día a obligaciones y responsabilidades hace que la vida se convierta en una pesada carga ¡No lo permitas!

8) Cuida a los tuyos: No descuides a tu pareja, hijos, amigos, compañeros, familia… Las relaciones personales nos enriquecen y son fuente de satisfacción y de apoyo. Cuidar las relaciones es aún más importante cuando se trata de aquellos con los que convivimos (la pareja o los hijos…). Tener momentos compartidos de calidad mejorará la comunicación, estrechará los vínculos y en el caso de la pareja, ayudará a preservar la intimidad y a mantener vivo el deseo en la medida en que nos sigamos esforzando por cuidar, sorprender y contentar al otro. No es algo que salga solo, es algo por lo que hay que esforzarse, pero sin duda merecerá la pena.

9) Pon cada cosa en su lugar: Hazte la siguiente pregunta ¿Es esto realmente importante para mi? Si no lo es, concéntrate en aquello que de verdad merezca más tu tiempo.

10) No esperes al momento “perfecto” para empezar a ser feliz: A veces nos marcamos hitos para nuestra felicidad. “Cuando consiga esto podré empezar a disfrutar”, “Cuando se termine esto me permitiré relajarme”… Lo cierto es que el momento perfecto no llegará nunca. El momento perfecto es ahora. Ser felices es un camino diario. No hay momentos ideales para permitirnos empezar a disfrutar. Debemos aprender a disfrutar en el devenir cotidiano.

Happy

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Tu actitud ante la vida

No siempre podemos cambiar las circunstancias, pero sí podemos elegir cómo queremos hacerle frente. La vida está llena de cosas buenas, pero también de momentos dolorosos y difíciles. ¡Cést la vie!

No podemos pretender que todo sea color de rosa… La vida está llena de tonalidades… ¡afortunadamente! Porque eso también nos permite valorar más los buenos momentos, le da emoción a la cosa, nos ayuda a crecer como personas en ese proceso de aprendizaje que es la vida.

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A nadie nos gusta pasarlo mal pero imagina que tu vida fuese una línea plana, sin cambios ni emociones… Además de aburrido es imposible. La vida está llena de cambios, imprevistos, circunstancias mejores y peores… No se trata de vivir en una montaña rusa y permitir que las circunstancias externas manejen nuestras emociones a su antojo, pero tampoco de pretender vivir en un stand-by absoluto, porque es irreal. La vida no es así, y si no estamos preparados para esto, inevitablemente, sufriremos.

¿La clave? Cambiar nuestra actitud ante las adversidades y contratiempos (y saber disfrutar de los buenos momentos). Se trata de aprender a afrontarlos mejor, esto es, de manera que nos haga menos daño.

Imagen de Agustina Guerrero

Imagen de Agustina Guerrero

  1. Acepta los cambios y adversidades como parte de la vida: Estarás más preparado cuando lleguen y te ayudará a relativizarlos y darles el valor justo.
  2. Cuida tus interpretaciones: Nuestras emociones ante los hechos dependen en gran medida de cómo los interpretemos y no tanto de la realidad objetiva. Trata de ser realista y de utilizar tu modo de pensar en tu favor. Esto es, intenta que tus pensamientos no te bloqueen sino que te ayuden a buscar soluciones, si las hay, o a generar una emoción más moderada. Ej. Pensar “esto es imposible” no ayuda para nada a actuar, “Me cuesta pero puedo mejorar poco a poco” es más productiva y no te hace sentir tan mal. Son dos actitudes diferentes ante la misma situación y tú puedes elegir.
  3. SolucionarSoluciona o asume: Si puedes hacer algo para mejorar la situación, hazlo y deja de “rumiar”. Si no puedes hacer nada, y muchas veces es así, acepta la situación (que no equivale a resignarse, conformarse o victimizarse) y haz lo que puedas para convivir mejor con ella… y… ¡Deja de “rumiar”!.
  4. Toma el control de tus emociones: Si sigues los dos pasos anteriores relativos a tus pensamientos y tu actuación, tu estado emocional “estará de tu lado” porque serás tu el que lo controle. Si te dejas en manos de las circunstancias y “cultivas” el pensamiento negativo, te sentirás desanimado, pesimista y falto de confianza en tus posibilidades. Eso interferirá en tu paso a la acción: Bloqueo cara a la búsqueda de soluciones, actitud evitativa, pasividad, conformismo, sentirse superado por la situación…afrontar la realidad
  5. Cuídate e intenta disfrutar: Sean cuáles sean las circunstancias no te abandones, no permitas que el desánimo te anule como persona. Trata de sacar el máximo partido en positivo a la situación. Por muy mala que sea, es imposible que todo sea malo. Haz el esfuerzo de buscarle los aspectos positivos o genéralos tú mismo.
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