ADICCIÓN A LAS DROGAS: ¿Por qué se inicia y se mantiene el consumo?

<<El Plan Nacional sobre Drogas ha alertado recientemente de la entrada en España de una nueva droga de síntesis llamada Doves Red, cuya toxicidad es muy elevada. En Europa ya se han detectado varios casos de intoxicaciones mortales, aunque el consumo en España aún es muy minoritario y se ha dado principalmente entre gente de clase económica alta, que la consume de manera puntual y que “en general ya es consumidora de otras sustancias, pero buscan probar cosas nuevas”, como explica el psicólogo y coordinador de adolescentes y prevención de Proyecto Hombre, Pablo Llanas Sierra>> ( Ver noticia completa)
Drogas y sustancias psicoactivas (aquellas que ejercen sus efectos en el Sistema Nervioso) hay muchas y con efectos muy diferentes en función de sus principios activos. Pero… ¿Qué mueve a la gente a consumirlas? Esta no es una pregunta fácil de responder, pero sí podemos presentar una panorámica general sobre la problemática del consumo de drogas y sobre los problemas de adicción a sustancias.
El primer consumo puede estar motivado por razones diversas y siempre depende de la confluencia de varios factores, tanto personales (relativos al propio individuo que consume, como la edad, su historia previa da aprendizaje y consumo, la información que se tiene sobre las drogas y sus efectos, el grado en que la persona se siente integrado o no en su grupo de referencia, el grado en que es o no susceptible a los refuerzos y las críticas sociales derivadas de su conducta, el grado en que es vulnerable a las presiones del grupo…) como ambientales (relativos al contexto y a las circunstancias en que tiene lugar el consumo, como podrían ser la presión grupal, la anticipación de consecuencias positivas o negativas asociadas al consumo, encontrarse en un contexto propicio al consumo, tener acceso a las drogas, tener problemas de los que las drogas permiten desconectar momentáneamente…). La lista puede ser muy larga y específica de cada persona.
Todas esas variables no explicarían en sí misma el hecho de que se dé o no un consumo ni que un primer consumo se convierta en un comportamiento habitual, pero sí funcionan como “Variables Disposicionales” que aumentan la probabilidad de que si se da la situación de ofrecimiento o disponibilidad de la droga, se decida consumir o no. A partir de ese primer consumo, el que éste se mantenga o no dependerá de que se vuelvan a dar las circunstancias favorables y de las consecuencias positivas que se experimentaran en esa primera ocasión. Cuanto más positiva y reforzante sea esa primera experiencia (bien porque reporte gratificación, aprobación social y sensaciones positivas o bien porque permita desconectar de problemas y dificultades de la vida), mayor probabilidad habrá de volver a emitir la conducta de consumir.
La edad, el nivel de información, la historia de aprendizaje o experiencias previas con las drogas y la presión del grupo son Variables Disposicionales de gran importancia en el análisis de la problemática del consumo y la adicción a sustancias, pero lo que realmente explicará que se dé un primer consumo y que éste se convierta en habitual serán las circunstancias antecedentes y sobre todo las consecuencias de dicho consumo.
1)      En lo relativo al primer consumo, sea cual sea la droga (alcohol, algún psicofármaco, estimulantes, tranquilizantes, drogas de síntesis, tabaco…), será determinante que en primer lugar, se den las circunstancias que propicien el consumo (ej. un ofrecimiento o salir con amigos consumidores) y que, en segundo lugar, confluyan una serie de Variables Disposicionales que favorezcan la decisión de consumir (ej. presión del grupo para que se consuma, anticipando las consecuencias positivas y trivializando las negativas, la anticipación por parte de la persona de posibles críticas si se niega a probarlo, no participar plenamente de la actividad social del grupo…)
2)      En lo relativo al mantenimiento del consumo, éste ya no sólo depende de que se den las circunstancias que anteceden habitualmente al consumo (ej. salir de fiesta, estar con tu grupo de amigos consumidores, estar en el contexto en el que habitualmente se consume… y sobre todo, disponer de la droga), sino de las consecuencias que se han derivado de consumos anteriores. Las primeras experiencias de consumo ejercerán un papel importante en el curso que tomarán los acontecimientos, favoreciendo o no consumos posteriores.
Las primeras experiencias con la droga suelen ser positivas. Los principios activos de las sustancias ejercen efectos sobre el Sistema Nervioso (SN) que suelen resultar placenteros y se caracterizan por respuestas diferentes en función de la sustancia (estimulantes, tranquilizantes, alucinógenos…). A ellos además se unen otras experiencias reforzantes como el sentirse más integrado en el grupo, intensificar el grado de disfrute de la situación, exponerse a sensaciones novedosas e intensas o, como ya hemos mencionado, las drogas también pueden constituir una vía de escape respecto a unas circunstancias vitales negativas (ej. una persona con problemas de pareja o económicos podría decidir utilizar el alcohol para evadirse momentáneamente de sus problemas, un adolescente que carece de habilidades sociales para introducirse y participar en el grupo podría recurrir al alcohol u otras drogas como medio para desinhibirse o para evitar el aislamiento social…).Los potentes efectos reforzantes inmediatos (ya sea por obtener algo agradable o por escapar de algo negativo) serán los que expliquen el aumento de la probabilidad de que se vuelva a consumir y que el consumo se llegue a mantener en el tiempo.
La persistencia en el consumo podrá evolucionar a lo largo del tiempo en lo relativo a la frecuencia y cantidad de consumo, así como en la funcionalidad que persiga ese consumo, desde el simple “uso” de drogas, hasta el “Abuso” y la “Dependencia”, esta última caracterizada por la presencia de adicción y del correspondiente  Síndrome de Abstinencia, así como por la afectación de las distintas áreas de funcionamiento de la persona (social, laboral, familiar, académica…). En cuanto a la función del consumo, cuando se ha llegado a la fase de Dependencia, lo que mueve el consumo ya no son los efectos positivos de la droga sino que lo que empieza a perseguir el consumidor es evitar las consecuencias físicas negativas derivadas de la ausencia de droga en el organismo (Síndrome de Abstinencia). Es por ello que la persona altera y reorganiza todo su contexto y su rutina de vida para dedicar la mayor parte del tiempo a conseguir y consumir la droga, descuidando otras parcelas de su vida (familia, amigos, pareja, estudios, trabajo…).
Si el consumo se mantiene en el tiempo las consecuencias pueden ser muy severas:
·         Cuanto más se mantenga el consumo en el tiempo, más tolerancia se generará hacia la sustancia, más dosis se requerirán para lograr los mismos efectos y más severo será el Síndrome de Abstinencia cuando falte. Como consecuencia de esta espiral, mayor será la Dependencia de la droga.
*Tolerancia: Estado de habituación a la sustancia que se caracteriza por una disminución de la respuesta a la misma dosis o por una necesidad de aumentar la dosis para experimentar los mismos efectos.
*Síndrome de Abstinencia: Síntomas experimentados en el organismo como resultado de la carencia de una sustancia a la que el cuerpo se ha habituado. Cuando el organismo se acostumbra a funcionar con una dosis de cierto compuesto tienen lugar una serie de cambios destinados a buscar la homeostasis, de manera que cuando falta la sustancia, este equilibrio se ve descompensado con los consiguientes síntomas.
·         Cuanto más importante sea la sustancia en la vida de una persona, más descuidadas estarán el resto de áreas de su vida, rompiendo la persona progresivamente con las rutinas, las amistades, las responsabilidades, el ocio… Esto a su vez tiene graves consecuencias como la pérdida de estímulos y actividades que podrían competir o alejar a la persona del consumo.
·         La ruptura con la rutina de vida puede favorecer la intensificación del problema, aumentando la cantidad y la frecuencia de consumos, pues la vida de la persona se encuentra cada vez más desprovista de estímulos competidores (trabajo, actividades sociales…) e incluso de personas allegadas (amigos o familiares) que traten de alentar y ayudar a la persona a superar su problema y a alejarse de las drogas. No obstante, lo más probable es que su entorno social también se haya visto repercutido por el problema y muchas personas se hayan acabado alejando tras intentos de ayuda fallidos.
Evolución general de los problemas de adicción a sustancias:
1.       En etapas iniciales el consumo es mantenido principalmente por las consecuencias gratificantes a las que la sustancia permite acceder, ya sean de carácter físico (cambios en el SN) o social (pasarlo bien, recibir aprobación grupal, sentirse integrado en el grupo, ligar…), aunque también en algunos casos por la huida u olvido de los aspectos negativos de la vida.
2.       Más adelante, a medida que le organismo se vuelve tolerante a la sustancia (requiriéndose más cantidad para lograr los mismos efectos) y dependiente de la misma (el organismo ya se ha habituado a funcionar con un nivel de sustancia en el cuerpo y requiere de ésta para funcionar y para evitar los desagradables síntomas negativos que produce la abstinencia), el consumo pasa a estar motivado por la evitación de los síntomas desagradables de la abstinencia, los cuales pueden llegar a generar un gran malestar y sufrimiento a la persona (en algunos casos muy difíciles de soportar), movilizándola para buscar la sustancia que palie dicho estado.
El consumidor “adicto” se encuentra en una espiral de consumo de la que se hace muy difícil salir sin una ayuda profesional especializada que le ayude a superar la dependencia física (restablecimiento de la situación de equilibro en el organismo sin necesidad de la sustancia) y la psicológica (debe intervenirse para que aquellos estímulos que han sido asociados al consumo y que han adquirido la capacidad de elicitar las ganas de consumir, dejen de provocar las “ganas” de droga).
Hay que tener claro que las adicciones NO son una enfermedad, pese a que existan claras consecuencias físicas asociadas al consumo, sino un problema del comportamiento que ha surgido y se ha mantenido en base a las circunstancias del contexto y en función de las consecuencias derivadas de la conducta de consumir. El consumo es un comportamiento aprendido que se inicia en un momento dado y puede quedarse en un incidente puntual o evolucionar hacia un patrón de conducta más frecuente e intenso. En tanto en cuanto se trata de un patrón de conducta desarrollado (aprendido) y mantenido en la interacción con el contexto, este patrón puede ser modificado y sustituido por hábitos de vida más saludables.
La intervención psicológica tiene mucho que decir en el abordaje de estos problemas, ayudando a la persona a superar tanto la dependencia física como la psicológica (aún más costosa de eliminar), pese a que en algunos casos pueda ser útil el apoyo de la medicación. Los fármacos pueden ser de ayuda en momentos puntuales (sobre todo para ayudar a superar la fase de desintoxicación en la que la hay que afrontar el Síndrome de Abstinencia), no obstante, la dependencia psicológica sólo podrá eliminarse con la ayuda de una serie de técnicas que ayuden a la persona a enfrentarse a los estímulos asociados al consumo de manera controlada para que estos pierdan la capacidad elicitadora del consumo, doten a la persona de estrategias que prevengan una posible recaída futura, así como de nuevos habitos de salud. También será necesario guiar a la persona para el restablecimiento de sus redes sociales y de una nueva rutina de actividades, ocio y responsabilidades que le reporte la gratificación que en su momento encontró en la droga.
*Ver noticia sobre Doves Red:
*Energy Control es un proyecto de reducción de riesgos de la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), cuyo ámbito  de  actuación  es  estatal  y  cuenta con delegaciones en las Comunidades Autónomas de Cataluña, Madrid, Islas Baleares y Andalucía. Ofrece información sobre temas relativos a drogas: http://energycontrol.org/
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Acerca de Miriam Rocha Díaz

Psicóloga Colegiada: M-24220. Trabajo como psicóloga de Adultos, Adolescentes y Niños en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid) y soy tutora del Máster en Terapia de Conducta del mismo centro. Para más información, consultar: Datos de Contacto: Teléfono ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid): 914357595 Email Profesional: rochadiaz.m@gmail.com Web ITEMA: http://www.itemadrid.net/ Más datos sobre mi: Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Terapia de Conducta en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid). He colaborado en diferentes líneas de investigación en los Departamentos de Psicología Biológica y de la Salud y Psicología Social de la UAM.
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