Terapias Naturales y Efecto Placebo

La eficacia de las terapias alternativas o naturales (aquellas que no siguen los cánones de la medicina establecida en el mundo occidental, con bases probadas) no ha sido demostrada en los ensayos clínicos realizados.

Estas parecen ser las principales conclusiones de un estudio recién publicado, realizado por el Ministerio de Sanidad y encargado por el Congreso en el 2007, con el objetivo de conocer cuál es el panorama de la aplicación de las “Terapias no convencionales” y de los profesionales que las practican.

Como se acaba de mencionar, los resultados del estudio, que ha comparado a través de ensayos clínicos el efecto de 139 “terapias alternativas”, muestra una situación heterogénea con un punto en común: La eficacia de estos procedimientos, técnicas y terapias no ha sido fehacientemente demostrada. En algunos casos los resultados son confusos y dudosos y todo parece apuntar a que los beneficios que la persona puede experimentar de estas intervenciones (como un mayor bienestar o confort, o una mejora relativa de los síntomas), se debe al denominado “Efecto Placebo”.

Se llama efecto placebo al “fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar con un falso tratamiento (aquel que no tiene un componente activo real), aparentemente porque el enfermo espera o cree que funciona.  

Tanto una sustancia farmacológica como un proceder terapéutico (incluyendo aquí la terapia psicológica) puede tener, y de hecho tiene, una parte de “efecto placebo”. Es importante entender que todas las sustancias o terapias que se emplean con fines curativos o paliativos provocan un doble efecto: el efecto farmacológico real o terapéutico real (derivado del principio activo de la sustancia o del componente activo de la técnica –como podría ser la puesta en marcha de un principio de aprendizaje, en el caso de una terapia psicológica-) y el efecto provocado por sugestión.

El saber que se está recibiendo un tratamiento que es supuestamente efectivo para nuestra dolencia o problema, ejerce ya un efecto psicológico que se traduce en una mejoría de los síntomas y en un aumento del bienestar de la persona. Esto viene siendo demostrado en la mayoría de estudios científicos en medicina y psicología, aunque también es cierto que este efecto de mejora, suele remitir con el tiempo. Esto es lo que a medio/largo plazo establece diferencias con aquellos procedimientos médicos y psicológicos de eficacia probada.

Cuando tomamos un fármaco cuyo principio activo ha demostrado su eficacia para ciertas enfermedades o dolencias o cuando realizamos una terapia psicológica que nos lleva a poner en marcha ciertas acciones para producir cambios en nuestro problema, los beneficios y mejoras que experimentamos pueden ser explicados tanto por el efecto del principio activo de la sustancia, en el primer caso, como por la puesta en marcha de los principios de aprendizaje que subyacen al cambio de conducta y de la situación problema, en el caso de la terapia psicológica (sea de la orientación que sea). No obstante, en ambos tipos de tratamiento (farmacológico y psicológico) hay un componente activo de eficacia probada.

En lo que se refiere a las “Terapias Alternativas” parece que los principios activos que subyacen a las mejoras no han sido encontrados ni demostrados, debiéndose por tanto los cambios y mejoras al mencionado “Efecto Placebo”. Este Efecto Placebo que explica la mejoría, SÍ puede ser explicado de manera científica: Cuando la persona piensa que está recibiendo un tratamiento que es, o pudiera ser efectivo para sus males, se ponen en marcha unos cambios en su forma de pensar y de actuar que favorecen ese incremento del bienestar y esa reducción de los síntomas, aunque sea por un tiempo limitado. El cambio en la conducta cognitiva y en la actuación de la persona deriva en mejoras del estado anímico, que a su vez pueden favorecer mejoras en otro tipo de sintomatología.

Cuando la gente cree estar mejorando o que va a mejorar, afronta la situación de otra manera y todo esto favorece que globalmente se encuentre mucho mejor. Lo que suele ocurrir es que cuando esta primera fase de confianza pasa y la persona se habitúa de nuevo a la situación, vuelve a los viejos patrones o hábitos de conducta anteriores (que están muy aprendidos) y los dolores, molestias, problemas y malestares se vuelven a experimentar, porque realmente no han sido tratados a través de ningún componente activo y de eficacia real (ya sea farmacológico o psicológico). Ni la sustancia ha hecho ningún efecto en el organismo, ni se han consolidado los cambios apropiados en el comportamiento como para que las mejoras sean mantenidas en el tiempo.

En definitiva, lo que explica el Efecto Placebo son los procesos conductuales (cambios cognitivos, emocionales y motores) que se ponen en marcha en la persona cuando cree estar siendo tratada. Estos procesos y cambios se explican a su vez por ciertos principios de aprendizaje que se ponen en juego. En este caso, aunque las terapias alternativas parecen deber su efecto al placebo, el efecto placebo sí puede explicarse aludiendo a mecanismos científicos y probados: Los principios de aprendizaje que subyacen a los cambios en la conducta, el pensamiento y la emoción, los cuales han sido reiteradamente probados en el laboratorio.

No obstante, pese a las críticas que se les puede hacer a las terapias no convencionales, éstas parecen tener la ventaja de ser seguras y no constituir un peligro para todo aquel que decida utilizarlas. El mayor problema, si cabe, es otro de los resultados a los que llega el mencionado estudio: Muchas de las personas que practican estas terapias lo hacen sin poseer ninguna cualificación profesional. Esto sí puede ser peligroso, ya que, una cosa es que estas terapias sean seguras y otra que la persona la aplique sin rigor o aduciendo tener una formación que no tiene.

Cada persona es libre de elegir aquel tratamiento o intervención que considere oportuna (ej. homeopatía, flores de Bach, acupuntura…), pero es recomendable mantener una actitud crítica e informarse al máximo de la misma y de la formación de aquella persona en cuyas manos nos ponemos.

 

Para completarse la información que aquí se ofrece se puede consultar una noticia al respecto publicada en EL PAÍS, y el Informe del Ministerio de Sanidad.

Noticia de ELPAÍS: “Sanidad concluye que el principal efecto de la homeopatía es placebo”

Informe de Sanidad: Análisis de la Situación de las Terapias Naturales

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Acerca de Miriam Rocha Díaz

Psicóloga Colegiada: M-24220. Trabajo como psicóloga de Adultos, Adolescentes y Niños en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid) y soy tutora del Máster en Terapia de Conducta del mismo centro. Para más información, consultar: Datos de Contacto: Teléfono ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid): 914357595 Email Profesional: rochadiaz.m@gmail.com Web ITEMA: http://www.itemadrid.net/ Más datos sobre mi: Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Terapia de Conducta en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid). He colaborado en diferentes líneas de investigación en los Departamentos de Psicología Biológica y de la Salud y Psicología Social de la UAM.
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