¿Es posible cambiar nuestra “manera de ser”?

Cuando pensamos en hacer cambios en nuestra vida, nos vienen a la cabeza deseos y objetivos de todo tipo, algunos de ellos relativos a aspectos de nuestra manera de ser, otros relacionados con nuestros hábitos o con pasos que queremos dar… Pero… ¿Podemos conseguir todos ellos?, ¿Por dónde empezar?… Antes de ponernos manos a la obra es importante establecer las siguientes diferencias:

1)      Diferenciemos entre deseos y objetivos: Debemos marcarnos como objetivo cosas que esté en nuestra mano conseguir si realizamos las acciones destinadas a su logro. Los deseos, sin embargo, no siempre aluden a objetivos realizables, pues no siempre tenemos el control absoluto de todas las variables en juego. Cosas como encontrar pareja, conseguir trabajo, quedarnos “embarazados”…  no dependen estrictamente de nuestra conducta, aunque, sin duda, podremos hacer muchas cosas que nos ayuden a generar condiciones favorables y aumentar la probabilidad de conseguirlo.

2)      Diferenciemos el tipo de cambio u objetivo que nos marcamos:

  • personalidadPor un lado: Cambios que aluden a aspectos de nuestro “modo de ser” o la manera en la que habitualmente nos comportamos y que nos gustaría cambiar porque no estamos del todo satisfechos con ello. (Ej. Ser más cariñoso con mi pareja, controlar más mis enfados, ser más asertivo y defender más mis derechos…)
  • Por otro lado: Cambios que aluden a cosas u hábitos que queremos incorporar en nuestra vida, que queremos empezar a hacer, modificar la frecuencia con que lo hacemos, dejar de hacer… pero que no entendemos como parte de nuestra “personalidad”.  (Ej. Distraerse menos en el trabajo, salir más con los amigos, preparar una oposición, dejar de fumar, hacer más deporte, seguir una dieta, sacar más tiempo para leer…)

En esta entrada nos centraremos en el primer tipo de cambios. El segundo tipo de cambios ya ha sido abordado en el pasado y si os interesa, podéis encontrar pautas para ello en el siguiente post (“Cumplir nuestros objetivos es posible“)

¿Es posible cambiar aspectos de nuestra manera de ser?

PosibleCuando el cambio se refiere a algún aspecto de nuestra forma de ser: ¡Cuidado! Estamos ante una tarea complicada pero POSIBLE. Debemos tener en cuenta que muchos de nuestros comportamientos habituales y maneras de reaccionar lo son porque venimos repitiéndolos mucho tiempo en diversas situaciones. Se han consolidado y forman parte de nuestro “repertorio de conducta”, hasta el punto de que los contemplamos como parte de “nuestra personalidad” (a veces formando parte de “eso” que denominamos “defectos” y que nos encantaría cambiar). Pues bien, aunque sean reacciones y comportamientos muy arraigados y automatizados, igual que los hemos aprendido y repetido hasta hacerlos nuestros, podemos hacer cosas para modificarlos y aprender a reaccionar y actuar de otra manera alternativa.

Olvidémonos de ese tópico: “Es que yo soy así; no puedo evitarlo”… Esto no es más que una graaaan escusa… que a veces utilizamos sin intención de que lo sea, pero el hecho es que nos suele ser muy útil para no hacer ningún esfuerzo de cambio. A veces la percibimos como real (con la plena convicción de que “realmente no podemos cambiar”), pero quizá no hemos sabido hacer las cosas adecuadas para generar los cambios. Lo cierto es que el conocimiento científico sobre el comportamiento establece que el cambio es posible si se ponen en marcha ciertos procesos de aprendizaje.

soy asíSomos así mientras sigamos queriendo actuar de esa misma manera. Con esto no quiero decir que el cambio no cueste, cuidado, ¡Claro que cuesta!, pero a la pregunta ¿es posible?, la respuesta es ¡SÍ!. Ahora toca saber cómo.

Piensa que eres tú el que guía y decide sobre tu conducta, el que da órdenes a tus músculos para que actúen de una manera u otra, para decir una cosa u otra…, eres tu el que adopta una manera de interpretar las cosas u otra… No somos muñecos en las manos de otros, lo cual nos da una enorme capacidad de decisión y de acción. Pero ¿cómo ponernos en marcha para cambiar los aspectos que no nos gustan? Aquí van una serie de pasos a seguir:

1)  Conocer los desencadenantes: Detecta ante qué situaciones, estímulos o personas aparece el comportamiento que quieres cambiar. Esto te dará mucha información y es el primer paso para poder hacer algo para cambiarlo. Toma conciencia de cuando actúas así.

2)  Ejercitar el Autocontrol: Se trata de no caer en aquellas conductas que queremos cambiar (que por hábito y automatización nos resultan menos costosas) y para ello ¡cualquier estrategia vale! El objetivo es producir cambios y muchas veces la clave es poner tiempo entre los estímulos desencadenantes y la acción, para desautomatizarla y darnos tiempo a poner en marcha otra conducta alternativa. Algunas ayudas pueden ser:

  • exitContar hasta 10 antes de actuar.
  • Salir un momento de la situación antes de actuar como siempre.
  • Planificar previamente nuestra manera de actuar (que queremos hacer y decir) antes de caer en viejos hábitos.
  • Poner en marcha estrategias de relajación que nos ayuden a controlar la tensión, la emoción o el impulso del momento.
  • Puede ser de ayuda recordarnos las consecuencias negativas de actuar como siempre, o los beneficios de probar la conducta alternativa que queremos favorecer (lo bien que nos sentiremos actuando de otro modo).

3)  interpretarModificar la interpretación de los hechos: De la forma como interpretamos los acontecimientos o actuaciones de los otros depende muchas veces que reaccionemos de una manera u otra. Por ejemplo, no es lo mismo que pensemos que alguien ha hecho algo adrede para molestarnos a pensar que no se ha dado cuenta de ello y probablemente no era su intención. Por ello es importante fijarnos en cómo estamos pensando sobre las situaciones y las personas.

4) alternativasRealizar una conducta alternativa incompatible: En presencia de los desencadenantes es posible que la reacción/ comportamiento a cambiar aparezca de modo muy automático (Ej: Decir de malas maneras a nuestra pareja, hijo, compañero algo que nos ha disgustado). En esos momentos debemos hacer el esfuerzo de controlar esa conducta y llevar a cabo en su lugar una alternativa más adecuada y a ser posible, incompatible con la anterior (Ej. En lugar de responder inmediatamente con un grito, contar hasta diez y pensar lo que queremos expresar para hacerlo de una manera menos dañina, y probablemente con mejores resultados).

5)  Persistir en la repetición de la nueva manera de actuar: Al principio exige un firme control voluntario, apoyándonos en toda la secuencia descrita (no olvidemos que se trata de cambiar algo que ya está muy consolidado), pero con el tiempo y la repetición, cada vez costará menos, nos irá saliendo de manera más fácil, sin necesidad de tanto control hasta convertirse en el nuevo patrón de actuación que sustituya al anterior. Ej. Si lo que queremos es ser más atentos o cariñosos con nuestra pareja podemos proponernos darles más muestras de cariño verbal o físico durante el día a día, preguntarle en más ocasiones por temas que le importan, darle más besos o abrazos, reservar más momentos para hacer algo juntos … pero eso exige prestar atención a ello, buscar los momentos o generarlos… y no vale solo con hacerlo un día… eso sólo es el principio del cambio. ¡Las consecuencias pueden ser muy agradables para ambos!

6)  satisfacciónFelicitarse por los intentos y logros: Controlar y modificar comportamientos muy consolidados no es fácil y tu esfuerzo es digno de reconocimiento. Aunque al principio haya situaciones que se te escapen de las manos, no te desanimes ni desistas. ¡Poco a poco!.

Nos pasamos la vida aprendiendo cosas nuevas, modificando nuestras ideas sobre muchas cosas. Si nos paramos a reflexionar, probablemente no pensamos sobre muchas cosas igual que cuando éramos pequeños, del mismo modo que seguramente, tampoco afrontamos las cosas del mismo modo que hace años. Igual que de manera espontánea hemos cambiado muchos patrones de actuación y pensamiento, podemos hacer este proceso de manera voluntaria con aquellos aspectos de nuestra manera de ser que nos gustaría modificar, eliminar o incrementar.

felizPara animarte a este reto piensa en la satisfacción que te reportarán esos cambios que te planteas. Igual suponen un aumento en tu calidad de vida, una mejora en tus relaciones de pareja, familiares, laborales… o incluso una mejora que repercuta en la satisfacción de tu entorno. No podemos olvidar que nuestro comportamiento hacia otros repercute también en el comportamiento de éstos hacia nosotros, lo que implica que algunos cambios en nuestra manera de relacionarnos, pueden conllevar cambios positivos en aquellos con los que nos relacionamos.

Dicho todo esto: ¡¡Ánimo!! Nunca es tarde para proponernos cambios… y menos para hacer de verdad cosas para conseguirlos. Lo más importante es que (afortunadamente) depende de nosotros.

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Acerca de Miriam Rocha Díaz

Psicóloga Colegiada: M-24220. Trabajo como psicóloga de Adultos, Adolescentes y Niños en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid) y soy tutora del Máster en Terapia de Conducta del mismo centro. Para más información, consultar: Datos de Contacto: Teléfono ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid): 914357595 Email Profesional: rochadiaz.m@gmail.com Web ITEMA: http://www.itemadrid.net/ Más datos sobre mi: Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Terapia de Conducta en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid). He colaborado en diferentes líneas de investigación en los Departamentos de Psicología Biológica y de la Salud y Psicología Social de la UAM.
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