Bienestar… a toda costa

Los países desarrollados hemos ido construyendo a lo largo de los años un entorno en el que las necesidades básicas están fácilmente cubiertas, creando espacio para generar y cubrir nuevas necesidades, cada vez más orientadas a incrementar nuestro nivel de bienestar, satisfacción y calidad de vida. La contrapartida de todo esto es que las personas, acostumbradas cada vez más a tener todo a nuestro alcance para estar bien y llevar una vida lo más feliz y cómoda posible, cada vez toleramos menos aquellas cosas que puedan alterar nuestras vidas y nuestras emociones. Lo que no tenemos en cuenta, es que muchas de estas cosas que nos alteran, son cosas que forman parte de lo natural y cotidiano, sucesos que no siempre están bajo nuestro control y que hay que vivir y afrontar (ej. Muerte de seres queridos, cierre de un negocio, fracaso de una relación amorosa…).

Me gustaría recuperar una reflexión que hacía sobre este tema en otra entrada de este blog (Miedo al miedo):

malestar El estado de bienestar ha contribuido a generar una sociedad en la que ese bienestar es el objetivo principal a lograr, lo cual no es en sí mismo negativo, pero sí lo es cuando convierte a la persona en incapaz de tolerar cualquier cosa que altere mínimamente ese estado de bienestar que tanto valoramos. El peso excesivo que se le da a la felicidad y al “estar bien”, dificulta que toleremos cualquier malestar, contratiempo o incertidumbre que amenace nuestras vidas, porque se nos está enseñando que todo aquello que se salga de esa “norma” o “prototipo” de bienestar y felicidad es negativo e indeseable, y por tanto, algo de lo que debemos mantenernos ajenos y alejados. Por ello, cuando nuestro contexto nos expone a situaciones o estímulos negativos (problemas laborales, problemas con los hijos, problemas económicos, sentirse solo, sentirse triste, no poder dormir…) nos encontramos incapaces de tolerarlo y buscar estrategias para sobreponernos a ello, entendiendo que lo negativo también forma una parte natural de la vida y que también son periodos por los que debemos pasar.

RelaxAprender a convivir con lo malo no tiene por qué disuadirnos de seguir tratando de hacer nuestra vida más agradable, saludable, placentera, feliz… y en definitiva, de mayor calidad (algo que es un objetivo que sin duda debemos tratar de alcanzar). La idea fundamental es que el logro de una vida de calidad no es incompatible con desarrollar estrategias para afrontar los momentos difíciles que sin duda nos presentará la vida, entendiendo que pasar por etapas malas es inevitable y además, algo ajeno a nuestro control. Es más, si aprendemos a sobrellevar y superar los malos momentos, aumentaremos la probabilidad de percibir nuestras circunstancias vitales de manera más positiva.

LaberintoEl problema es que inmersos y acomodados en este estado del bienestar en el que lo negativo parece haber sido excluido como parte natural de la vida del hombre, el miedo a estar mal se convierte en una emoción muy presente en el momento en el que aparece cualquier amenaza o inconveniente. La sociedad del bienestar nos ha aportado muchas mejoras, pero al mismo tiempo ha favorecido el no aprendizaje de muchas estrategias de afrontamiento y tolerancia del malestar, propiciando así estrategias de evitación y escape, en lugar de estrategias de lucha y afrontamiento.

Otra de las consecuencias de vivir en la sociedad del bienestar es que, al enseñarnos a tener nuestras necesidades resueltas con suma rapidez, tenemos muy baja tolerancia a la frustración. Cuando queremos o necesitamos algo lo queremos ya. Por tanto, cuando estamos mal queremos respuestas y soluciones inmediatas para los males, incertidumbres y emociones negativas que no sabemos tolerar. Si nos sentimos tristes queremos una pastilla que elimine nuestra tristeza, si no podemos dormir, queremos el fármaco que nos duerma sin esfuerzos… Todo esto está teniendo YA consecuencias alarmantes para la vida de las personas (Ej. España es el 2º país en consumo de ansiolíticos, según datos de la OCDE) Vamos al médico y le solicitamos pastillas, y lo hacemos pensando que esa va a ser la solución, porque eso es lo que se nos hace creer.

pastillasDesde el modelo de “Enfermedad Mental”, asumido por la mayor parte de los profesionales de la salud, se entienden los trastornos mentales (los problemas psicológicos) como enfermedades con una causa orgánica subyacente: Un desequilibrio neuroquímico que explicaría que nuestro cerebro no funcione bien y que, por tanto, no nos sintamos bien. Sin embargo, esta hipótesis no cuenta con una evidencia clara que la apoye y no tiene en cuenta cómo repercuten en nuestro estado de ánimo las circunstancias de nuestra vida y el modo cómo las afrontamos.

Cuando algo va mal, cuando experimentamos tristeza, ansiedad… generalmente es porque hay algo en nuestra vida que nos hace sufrir y que puede que no estemos manejando bien. Es absurdo pensar que algo se haya desequilibrado en nuestro cerebro de un día para otro. Y puesto que el origen de nuestro malestar psicológico está en “cuestiones de la vida cotidiana”, parece que lo más lógico sería pensar que la solución pasa por aprender a superar o gestionar mejor aquello que ha originado el malestar. Esto, tristemente, no se logra a través de una pastilla. Ni la pastilla nos hará sentir bien de un plumazo, ni hará que desaparezcan de nuestra vida aquellas cosas que nos hacen sufrir.

brujulaNuestra sociedad debe enfrentarse al reto de educar individuos preparados para hacer frente a los devenires de la vida, sin que ello suponga poder disfrutar de todas las posibilidades que las sociedades avanzadas nos ofrecen. Y para lograr esto es preciso cambiar el paradigma de “enfermedad mental”, incluyendo la tendencia a recetar pastillas que se deriva de dicho modelo. Por suerte, voces influyentes dentro de la comunidad médica y psiquiátrica están dando la voz de alerta sobre la dinámica creciente de crear trastornos mentales a partir de eventos de la vida cotidiana y de medicalizar a la gente por ello.

Adjunto varias noticias que hablan precisamente de este tema:

“Convertimos problemas cotidianos en trastornos mentales”

Colgados de los ansiolíticos

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Patologización de los problemas psicológicos: ¿Problema psicológico o enfermedad mental?

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Acerca de Miriam Rocha Díaz

Psicóloga Colegiada: M-24220. Trabajo como psicóloga de Adultos, Adolescentes y Niños en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid) y soy tutora del Máster en Terapia de Conducta del mismo centro. Para más información, consultar: Datos de Contacto: Teléfono ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid): 914357595 Email Profesional: rochadiaz.m@gmail.com Web ITEMA: http://www.itemadrid.net/ Más datos sobre mi: Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Terapia de Conducta en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid). He colaborado en diferentes líneas de investigación en los Departamentos de Psicología Biológica y de la Salud y Psicología Social de la UAM.
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7 respuestas a Bienestar… a toda costa

  1. Julián dijo:

    Me ha gustado mucho. Aprender a afrontar es fundamental para conseguir equilibrio en la vida en un entorno tan complejo como el que vivimos.

  2. guidocor dijo:

    Me gusta mucho que tratéis este tema (yo lo hice desde el enfoque del consumo en mi blog hace poco)

    Muy de acuerdo en que si los problemas de malestar vienen de la vida cotidiana la solución pasa por poner soluciones a esos problemas cotidianos y usar fármacos. Además la evidencia empírica con respecto a los transtornos por ansiedad si mal no recuerdo empeoran el resultado a largo plazo de la ansiedad (porque se convierten en una señal de seguridad, porque su efecto crea habituación y porque el evitar la ansiedad la incrementa… etc) .

    Lo que me gustaría puntualizar es que realmente ser el 2º país en consumo de ansiolíticos no es indicador de nada, porque no dicen si es absoluto o relativo y porque que se administre a priori es bueno. Me explico, si tenemos el ‘tratamiento’ XXX para la enfermedad YYY, si medimos la prevalencia a través del consumo del tratamiento XXX no obtendremos datos reales de la prevalencia de YYY. Porque quizá hay más facilidad para acceder al XXX, o porque el XXX también se administra para otros problemas o porque en el país ZZZ se diagnostica mejor el XXX y entonces se prescribe más XXX…. Dicho lo cual no estoy abogando por dar ansiolíticos a todo el mundo, es más en mi modesta opinión solo los psiquiatras deberían prescribirlos en vez de cualquier médico.

    En cuanto al estado del bienestar (el mejor ‘invento’ del siglo XX desde mi punto de vista 😉 no estoy seguro que realmente actúe como ‘malcriador’. Si creo que se forman paradojas cognitivas como la conocida ‘ilusión del enfoque’ que nos hace creer que por ejemplo ser ricos nos hará más felices de lo que realmente nos hará y el hecho de vender ‘la felicidad’ como producto de consumo… perjudica seriamente el bienestar! (yo lo llamo Mr Wonderful effect y hay papers que atestiguan la existencia del efecto de que sobredimensionar la felicidad por parte de empresas y grupos hace sentir a los individuos menos felices, porque le hacen sentir erróneamente menos felices que la ‘media’) .

    Bueno dejo de dar la tabarra! Un saludo y gran trabajo : )

    • guidocor dijo:

      Te dejo el enlace interesante del digest sobre lo del ‘efecto Mr Wonderful’:
      http://digest.bps.org.uk/2012/08/how-happiness-campaigns-could-end-up.html

      • Guido, muy interesantes tus aportaciones. Estoy de acuerdo en tus dudas sobre que la sociedad del bienestar “maleduque”. Es cierto, no podemos echar toda la culpa a la sociedad de que algunas personas carezcan de estrategias adecuadas para tolerar el malestar. Como psicólogos, sabemos que las dificultades de una persona concreta están explicadas por muchos factores, así como las estrategias de afrontamiento que utiliza. Aunque sin embargo, el artículo que enlazas es muy esclarecedor en este punto, pues muestra como las diferentes culturas pueden moldear y modelar la manera de entender el bienestar y el malestar (la importancia que se le da a las emociones positivas o negativas), la forma de tolerarlo y enfrentarse a él.

        Interesantes también el resto de tus comentarios sobre la administración de fármacos y el papel que pueden jugar en muchos problemas, convirtiéndose en señal de seguridad, que lejos de ayudar a solucionar el problema, se convierte en parte del mismo.

        Muchas gracias por el artículo y los comentarios. Sin duda son de gran interés. 🙂

  3. Pingback: Lo más visto del Blog en 2014 | Miriam Rocha Díaz

  4. Reblogueó esto en Miriam Rocha Díazy comentado:

    Nuestro bienestar y calidad de vida pasa por saber disfrutar de la parte positiva del día a día, pero también por saber afrontar y sobreponernos a los contratiempos, que igualmente forman parte natural de la vida.

  5. Pingback: El “Efecto bola de cristal” y la “Visión Rayos X” | Miriam Rocha Díaz

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