¿Cómo superar una experiencia traumática?

La forma en la que cada persona reacciona ante un evento traumático difiere de una a otra, así como la forma en la que a cada cual le afecta y la duración de las secuelas que deje el suceso.

¿Qué es un evento traumático?

Se entiende como “evento traumático” un acontecimiento o experiencia negativa intensa que supone una amenaza real o potencial a la integridad física o psicológica de la persona. Estos sucesos en ocasiones ocurren de forma brusca, inesperada e incontrolable, y la víctima puede experimentar miedo intenso, bloqueo, sensación de indefensión e inseguridad y percibirse incapaz de hacer frente a la situación.

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Estas experiencias no suelen formar parte de las vivencias humanas habituales, por lo que es frecuente que la intensidad del hecho y la ausencia de estrategias psicológicas adecuadas para hacerle frente, provoquen un fuerte impacto y dejen secuelas en las víctimas. Así mismo, las secuelas “postraumáticas” pueden aparecer en víctimas directas de un hecho traumático puntual o repetido (ej. Abusos sexuales, un atentado terrorista, un accidente de tráfico…), en observadores del mismo, tras el conocimiento de un suceso traumático sucedido a una persona cercana o en personas expuestas de forma repetida a aspectos relacionados con eventos traumáticos (Ej. Socorristas, personal de intervención en emergencias, Policía…).

¿Qué eventos son susceptibles de provocar un “trauma”?

Son múltiples los hechos o experiencias susceptibles de provocar secuelas postraumáticas o ser vividos como “experiencias traumáticas”, todo depende en gran medida de variables relacionadas con el suceso y cómo éstas interactúan con variables relativas a la persona que lo vive. Hay que reiterar que no todo el mundo reacciona psicológicamente igual ante un mismo acontecimiento, ni se ve afectado de la misma manera por él.

Algunos de los sucesos considerados potencialmente traumáticos en la literatura clínica son:

Sucesos intencionados:

  • Agresiones sexuales infantiles o en la vida adulta
  • Relación de pareja violenta
  • Terrorismo, secuestro y tortura, situaciones diversas que impliquen violencia
  • Muerte violenta de un familiar o persona cercana
  • Maltrato infantil

Sucesos no intencionados:

  • Accidentes
  • Catástrofes naturales

¿Cuáles son las secuelas de un evento traumático?

El conocimiento psicológico evidencia una serie de síntomas o secuelas prototípicas que, salvando las diferencias individuales, suelen afectar a las víctimas de sucesos o experiencias traumáticas. Estos se conocen y recogen típicamente bajo la etiqueta “Trastorno de Estrés Postraumático” (TEPT).

Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático:

  • veletaRecuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos de los sucesos traumáticos.
  • Sueños angustiosos recurrentes relacionados con los sucesos traumáticos.
  • Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que se asemejan o guardan relación con algún aspecto del suceso traumático.
  • Reacciones fisiológicas intensas a estímulos internos o externos parecidos o relacionados con los sucesos traumáticos.
  • Evitación o esfuerzos para evitar estímulos externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) relacionados con los sucesos traumáticos y que evocan emociones negativas, pensamientos o recuerdos asociados al mismo.
  • MalestarCreencias o expectativas negativas persistentes e irracionales sobre uno mismo, los demás o el mundo (por ejemplo, «Nada va a ser igual», «No puedo confiar en nadie»). El esquema que hasta ahora se tenía de la realidad y de uno mismo se ve afectado y aparecen sentimientos de indefensión, falta de confianza y baja percepción de control sobre las cosas.
  • Estado emocional negativo persistente (por ejemplo, miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
  • Estado de apatía intensa y disminución importante del interés o la participación en actividades significativas, como resultado de la reducción del estado anímico.
  • Sentimiento de desapego o frialdad hacia los demás.
  • Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (felicidad, satisfacción, disfrute o sentimientos amorosos).
  • Irritabilidad.
  • Problemas de atención y concentración.

Para que pueda emitirse el diagnóstico de TEPT debe cumplirse el requisito de haber estado expuesto de algún modo a una experiencia o información traumática, como víctima directa o como testigo, que se cumplan un número mínimo de los síntomas anteriormente mencionados y que la duración de éstos sea superior a un mes. Dichas alteraciones deben causar malestar clínicamente significativo o suponer un deterioro el funcionamiento y la estres_postraumaticovida de la persona. Éstas alteraciones, además, no deben pode atribuirse a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo, medicamento, alcohol…) o a otra afección médica. Sin embargo, el no cumplimiento de los requisitos mínimos para el diagnóstico “formal” de TEPT, no hace menos graves e importantes los problemas o síntomas que pueda referir cualquier víctima de un suceso traumático, los cuáles deben ser intervenidos clínicamente, si la persona lo solicita.

¿Cómo afectan los síntomas postraumáticos a las personas?

Todos los síntomas mencionados pueden darse con forma, frecuencia e intensidad diferente y su evolución y duración puede ser muy distinta en función de cada persona y de las características del suceso.

Factores que pueden modular el impacto de un evento traumático y la duración de sus secuelas son:

  • El estado emocional previo al impacto: Puede existir mayor vulnerabilidad cuando la persona está pasando por un mal momento emocional, cuando existe un elevado nivel de activación previo (Ej. Exposición a estresores o preocupaciones…), cuando hay un estado de labilidad emocional elevada…
  • Factores de personalidad: Personas especialmente miedosas, preocupadizas, impresionables… pueden verse más afectadas por el impacto de estos sucesos y estos rasgos preexistentes pueden verse agravados.
  • Estrategias de afrontamiento: La forma en la que las personas han aprendido a responder ante situaciones difíciles pueden facilitar (o también dificultar) la superación del hecho.
  • Red de Apoyo: La ayuda externa recibida tras la experimentación de un hecho traumático es un factor de gran importancia para el procesamiento y la superación de lo ocurrido. Las muestras de protección y comprensión, la aportación de ayuda de cualquier tipo…. La existencia de una red social y familiar que acompañe a la víctima en los momentos difíciles y en el retorno a la normalidad facilitará la recuperación. Así mismo, el apoyo profesionalizado, según las necesidades, es una pieza clave: Intervención policial, médica, psicológica… facilitación de información sobre lo sucedido, sobre qué hacer a continuación o a qué dispositivos recurrir… la puesta a disposición de infraestructuras y medios… Todo esto puede ser de vital importancia en los primeros momentos (intervención en crisis) pero también en los meses posteriores, por ejemplo tras un atentado terrorista, un abuso sexual, una catástrofe natural…
  • Otras variables relativas a las circunstancias y al modo en que se dan los hechos y que aumentan o reducen su valor traumático: Que sea o no un suceso inesperado, que sea algo puntual o repetido en el tiempo, factores que aumentan su potencia dañina o aversiva (Ej. Cantidad de muertos, dureza o violencia del suceso…)

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¿Cómo superar un evento traumático?

En ocasiones los síntomas pueden tener una duración limitada e ir remitiendo con el tiempo y la vuelta a la normalidad, pero es frecuente, especialmente cuando la persona ha sido víctima directa del suceso, que se haga necesaria una intervención psicológica especializada. Ésta consistiría en recopilar información sobre el hecho traumático vivido, sobre cómo han evolucionado las secuelas del mismo y qué ha tratado de hacer la persona durante este tiempo para superarlo o recuperar la normalidad… El psicólogo se dará cuenta de que algunas de las estrategia implementadas por la persona pueden ser adecuadas y otras inadecuadas, contribuyendo, sin quererlo, a mantener e incluso agravar las secuelas.

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Lo más importante para el psicólogo será conocer cómo se manifiesta actualmente el problema: De qué manera se evidencia el “trauma” y cómo está actuando la persona ahora. Esta información permitirá diseñar el abordaje y las pautas más adecuadas para corregir las dificultades y síntomas de la persona, eliminar las estrategias de afrontamiento inadecuadas, enseñar otras más adecuadas y potenciar aquellas que la persona ya está utilizando y puedan resultar favorables para la superación del trauma.

Aunque cada caso requerirá un análisis específico, algunas estrategias que pueden resultar útiles en la mayoría de estos casos se exponen a continuación.

Estrategias para superar un suceso traumático:

  • Restablecer la normalidad de la vida: Tratar de continuar con las actividades cotidianas ayudan a pasar página del suceso traumático. Esto no siempre es fácil cuando el evento se reexperimenta cognitivamente en forma de recuerdos, pensamientos intrusivos o sueños. Tampoco cuando ciertos estímulos externos elicitan los recuerdos de forma constante… Sin embargo tratar de centrar la atención en los quehaceres cotidianos ayuda a mantenernos entretenidos y reducir la aparición de pensamientos recurrentes y el tiempo dedicado a darle vueltas a los hechos. La recuperación progresiva de la mayor normalidad posible (aunque requerirá tiempo) es el principal objetivo a lograr.
  • Corregir pensamientos irracionales: Es frecuente que tras experimentar algún suceso traumático aparezcan pensamientos e ideas negativas sobre el mundo, el futuro, los otros y uno mismo… El esquema sobre el mundo y las personas que hasta ahora se tenía puede resquebrajarse (en función de la experiencia vivida) y ser sustituida por una visión más negativa. La confianza en uno mismo, en las personas y en el futuro puede verse afectada. Es frecuente que la persona se sienta insegura, indefensa y con poca sensación de control sobre las cosas. Es preciso que estas ideas y sentimientos se aborden y vayan desmontándose poco a poco para devolver a la persona la confianza y seguridad en sí mismo y en los otros, el control sobre su vida, y deje de sentirse constantemente amenazada.
  • Incrementar el estado anímico: El estado emocional se verá afectado por los hechos y las secuelas dejadas por el suceso: Los recuerdos y reexperimentación de los hechos, la presencia de pensamientos negativos, el estado de vigilancia continuo, el elevado nivel de activación, la afectación del sueño… todo esto afecta el estado emocional, manifestándose en forma de tristeza, desapego y frialdad hacia la gente o situaciones (dificultad para expresar con naturalidad emociones), apatía y falta de ganas y fuerza para hacer cosas… El estado anímico puede ir mejorando poco a poco con la ayuda del resto de estrategias que aquí se plantean.
  • Incorporación de actividades distractoras y agradables: Será importante que la persona se fuerce a estar ocupado (aunque le cueste o no le apetezca). El objetivo principal es lograr estar distraído, aunque será importante introducir también actividades agradables que puedan provocar emociones positivas. Habrá que tener algo de paciencia, es posible que al principio cueste disfrutar de las cosas y habrá que obligarse a mantenerse activo aunque no se tenga ganas de hacer nada. Poco a poco irán reapareciendo el disfrute y las ganas de hacer cosas.
  • Exposición controlada a los hechos traumáticos: Todo lo relacionado con el suceso traumático habrá quedado posiblemente “condicionado negativamente”, es decir, cualquier estímulo físico (algún objeto, persona o lugar) o cognitivo (un recuerdo o imagen) asociado al mismo tendrá la capacidad de provocar respuestas emocionales muy intensas. Los recuerdos e imágenes de los hechos tienen tanta carga emocional asociada que por ello se presentan de manera intrusiva. Para que dichos estímulos físicos, recuerdos e imágenes pierdan la capacidad de generar emociones tan intensas es preciso exponerse a ellas (ej. Hablando sobre lo ocurrido, volviendo al lugar de los hechos…), para que pueda darse un proceso de “habituación” de la respuesta emocional, es decir, que ésta vaya siendo progresivamente menos intensa ante la aparición de los estímulos desencadenantes. Es importante que esta exposición se realice de manera progresiva y controlada, siguiendo unas reglas que aseguren la “habituación” de la emoción. De lo contrario la exposición a los hechos y recuerdos traumáticos puede provocar un mantenimiento o incluso agravamiento del problema. Por ello en muchos casos es clave una intervención profesional por parte de un psicólogo que diseñe y guíe éste proceso.
  • Reducir el nivel de ansiedad y activación: Tras un hecho traumático la persona puede encontrarse más alterada durante un tiempo. Como consecuencia de esto, puede estar más irritable, irascible, impresionable, lábil emocionalmente e incluso vigilante (si ha desarrollado temor a que pueda volver a ocurrirle algo malo). Para reducir el nivel de activación es importante introducir actividades que ayuden a descargar tensión (ej. Deporte) o a inducir relajación (Ej. Yoga o cualquier cosa que genere bienestar). El entrenamiento de técnicas de relajación puede resultar muy útil.

Es importante incidir en la idea de que, pese a que habrá personas que dispongan de recursos para superar por sí mismas una experiencia traumática, en aquellos otros casos en los que exista dificultad para la superación del trauma, será importante buscar ayuda profesional que garantice un buen análisis del caso, un ajuste de la intervención a las características del mismo y una guía y acompañamiento durante el proceso de abordaje.

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INFOGRAFÍAS

Evento traumático y TEPT

CÓMO SUPERAR UN SUCESO TRAUMÁTICO

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Acerca de Miriam Rocha Díaz

Psicóloga Colegiada: M-24220. Trabajo como psicóloga de Adultos, Adolescentes y Niños en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid) y soy tutora del Máster en Terapia de Conducta del mismo centro. Para más información, consultar: Datos de Contacto: Teléfono ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid): 914357595 Email Profesional: rochadiaz.m@gmail.com Web ITEMA: http://www.itemadrid.net/ Más datos sobre mi: Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Terapia de Conducta en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid). He colaborado en diferentes líneas de investigación en los Departamentos de Psicología Biológica y de la Salud y Psicología Social de la UAM.
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