Cuando una pareja está junta

Son muchos los tópicos que circulan sobre los comportamientos típicos de hombres y mujeres cuando están en pareja: Que si sólo le interesa el futbol, que si es una maniática, que si cuando está con los “amigotes” cambia por completo, que si nunca está conforme con nada… El siguiente enlace es a un simpático vídeo de un anuncio de cerveza en el que un grupo de hombres y de mujeres exponen y se quejan de estos y más tópicos que ven cumplidos en sus parejas y que no quieren consentir más. Se lanzan en la busca de la pareja dispuestos a encararse y a cantarle “las 40”, pero finalmente, llegado el momento del encuentro, tanto unas como otros se ablandan ante el compañero. Se podría concluir que “Triunfa el permanecer juntos”… pese a todo lo malo que encontremos en la otra persona.

Lo que está claro, es que cuando una pareja se mantiene en el tiempo, es porque, pese a que existan cosas que nos gustan del otro y otras que no tanto, la balanza se inclina hacia lo positivo y nos merece la pena mantener la relación. Cuando una relación se mantiene, es porque siempre existe algún beneficio, del tipo que sea: emocional, económico, seguridad, comodidad, facilidades, complicidad, confianza, apoyo, poder, dependencia, miedo a la pérdida, a quedarse solo o a no encontrar a otro/a… o una suma de muchos de ellos.

Cuando se está en pareja es preciso asumir ciertas cosas:

  • Hay que contar con que nuestra pareja tiene defectos y estar dispuesto a convivir con ellos, aceptarlos y respetarlos, sabiendo que habrá cosas de la pareja que no podremos cambiar, así como otras cosas positivas que compensen a los defectos.
  •  Hay que aceptar que la cosa pueda salir mal. Este es un riesgo a asumir pero en ningún caso justifica que no tratemos de apostar y de hacer cosas para que la relación vaya adelante.
  • Cuando se apuesta por una persona (pese a los inconvenientes que la relación pueda tener) es porque compensa más la posibilidad de que salga bien y poder estar juntos. (Al menos, hasta que a alguna de las partes le deja de compensar).
  • La relación de pareja y la satisfacción derivada de ella es algo que se construye día a día y exige poner esfuerzo, empeño y atención por parte de los dos miembros. La “chispa” se genera y se mantiene dependiendo de lo que nosotros hagamos.
  • Se debe contar con que los sentimientos y la satisfacción de las parejas, pese a los esfuerzos, también pasan por baches que estarían dentro de lo que es normal. Todas las relaciones fluctúan. Aún así, es posible trabajar para prevenir esos baches o para salir de ellos, tratando de minimizar las cosas que pesan en la parte negativa de la balanza y maximizar aquello que hace que la relación sigua mereciendo la pena.
  • El que una relación vaya bien depende de lo que los miembros de la pareja hagan para cuidarla.
  • Las dos partes de la pareja deben asumir que tanto uno como otro tienen necesidades diferentes y tanto uno como otro tendrán demandas diferentes para la pareja, por lo que cada una de las partes debe hacer un esfuerzo de adaptación y reciprocidad.
  • Es importante entender que la relación de pareja responde a una interacción bidireccional, en la que lo que uno hace o dice repercute en el comportamiento del otro. En este sentido cuando algo va mal en la relación de pareja, no es sólo culpa de una de las partes por lo que ambos tienen que estar dispuestos a poner de su parte si quieren que la relación perdure. 

No es amor todo lo que reluce….

Como se ha apuntado antes, no es siempre o exclusivamente ese sentimiento de amor lo que mantiene a una pareja unida. Todo comportamiento (incluido el seguir con la pareja y todas aquellas conductas que se ponen en juego en las relaciones de pareja) se mantiene porque reporta unas consecuencias que de algún modo son beneficiosas para la persona. Este beneficio puede no estar siempre derivado de recibir cosas positivas (recibir cariño del otro, experimentar seguridad a su lado, poder compartir momentos y actividades gratificantes, complementarse en gustos y aficiones o en el modo de pensar, en los valores y creencias…), sino que en algunas ocasiones, el efecto beneficioso de mantener una relación con alguien, está asociado a beneficios que se derivan de evitar cosas negativas.

Algunas personas optan por mantener una relación de pareja que no es del todo gratificante por evitar afrontar el miedo que les genera la soledad, quedarse sin nadie, o no encontrar a nadie que quiera estar con ellas. Este tipo de personas son las que catalogaríamos de “Dependientes”, pues para ellas, la pareja se convierte en la principal fuente de refuerzos, de gratificaciones y de seguridad y evitan fervientemente que la relación se termine, con el objetivo de evitar lo desagradable que es para ellas experimentar soledad. El principal problema para las personas que funcionan de este modo en sus relaciones interpersonales, es que cuando lo dejan con una pareja, les será muy costoso encontrar o generar fuentes de refuerzo alternativas (pues hasta ahora lo ha sido exclusivamente la pareja), lo que hará aún más acuciante y negativa la sensación de soledad.

En otros casos, las razones que perpetúan una relación pueden estar asociadas a factores circunstanciales de la pareja: Razones económicas (que la persona que lo quiere dejar, dependa económicamente de la pareja, como es el caso de algunas víctimas de violencia de pareja), existencia de hijos de por medio, coacción o uso del poder (una de las partes puede sentirse amenazada por parte de la pareja o presionada para que no rompa), razones ideológicas o religiosas (pueden existir creencias que alienten a la persona a mantener la relación).

Cuando las cosas van mal en la pareja

La relación de pareja, igual que toda interacción social establece un marco en el que son muchos los factores, y no sólo los emocionales, los que explican o influyen en su mantenimiento. En toda pareja pueden existir necesidades y demandas comunes y diferentes y estas diferencias y afinidades pesan en una balanza de costes y beneficios que pueden llevar a una toma de decisiones en un momento dado.

Mientras que lo positivo pese sobre lo negativo y siga compensando pasar por alto esos pequeños defectos para disfrutar de todas las cosas que la otra persona nos aporta (como vemos en el vídeo), la relación se mantendrá (con los va y venes que caracterizan toda relación normal). No obstante, en el momento en que lo negativo empiece a ganar terreno a lo positivo (o al menos lo gane a nuestros ojos)… los problemas de pareja e incluso la ruptura se hacen cada vez más probables.

Es cierto que el “enamoramiento” y la sensación de euforia que se experimenta en los inicios de una relación son pasajeros y están muy asociados a cambios hormonales de duración limitada. No obstante, esa reducción de la pasión inicial, no quiere decir que se haya dejado de querer a la pareja, sino, más bien, que el tipo de relación que se establece con ésta, es diferente y está cada vez más basada en otros aspectos también gratificantes (pero diferentes de la simple atracción física y del deseo sexual de los comienzos), como son la confianza, la seguridad que proporciona el otro, la comprensión, la compañía, los momentos y actividades compartidos, el aprender del otro…

Aumentar la probabilidad de que la relación con nuestra pareja se mantenga sana y satisfactoria está en nuestras manos y depende de nuestro comportamiento cotidiano con ella. ¡¡Habrá que ponerse las pilas!!

A continuación puede verse el vídeo al que se aludía al principio:

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Acerca de Miriam Rocha Díaz

Psicóloga Colegiada: M-24220. Trabajo como psicóloga de Adultos, Adolescentes y Niños en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid) y soy tutora del Máster en Terapia de Conducta del mismo centro. Para más información, consultar: Datos de Contacto: Teléfono ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid): 914357595 Email Profesional: rochadiaz.m@gmail.com Web ITEMA: http://www.itemadrid.net/ Más datos sobre mi: Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Terapia de Conducta en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid). He colaborado en diferentes líneas de investigación en los Departamentos de Psicología Biológica y de la Salud y Psicología Social de la UAM.
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4 respuestas a Cuando una pareja está junta

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